Un puente inconcluso

Un manto protector logró la presidenta Cristina en el Vaticano y en Francia.



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En el crepúsculo, todo lo cercano se aleja de los ojos. En el atardecer del gobierno K, con la renovación presidencial a la vista, ¿se disipa la posibilidad de una alteración institucional? Hay indicios tranquilizadores: • la extensa reunión apaciguadora de la presidenta Cristina Fernández con el papa Francisco, en el Vaticano; • el apoyo de su par galo, François Hollande, para resolver la deuda con el Club de París y ayudar a la Argentina a “salir de sus trances financieros”; • el compromiso de Estados Unidos para avalar desafíos nacionales (sobre todo con los “fondos buitre”), ahora que se empiezan a reconocer los problemas con organismos internacionales. No es suficiente. En el mismo plano, el economista Mario Blejer, hoy asesor de Daniel Scioli, también rescató como positivo el acuerdo de YPF con Repsol para normalizar la relación con el FMI y el encauzamiento de los pleitos ante el Ciadi. Pero apuntó, además, a la necesidad de restablecer las cuentas fiscales que pasaron del superávit al déficit. “Esto es como un puente, no se puede construir sólo una parte porque no se construye nada”, redondeó. Los reparos son más severos por parte de los opositores. Un moderado como Javier González Fraga, excandidato a vice de la UCR, advirtió sobre el riesgo de “un vacío del poder” si el gobierno, a través del ministro Axel Kicillof, “sigue enojado con la realidad” y no se decide a convocar al diálogo político. Para el radical “sobra el dinero en el mundo” y las inversiones lloverían por estos pagos si se lograse recuperar credibilidad. “Aún estamos en un desfiladero”, es la frase que se le atribuye al titular del Banco Central, Juan Carlos Fábrega, funcionario meritorio por tener bajo control la paridad cambiaria y llevar sensatez a la Casa Rosada. Así las cosas, el Partido Justicialista encendió los motores para encarar su normalización y encaminarse a la sucesión de un modelo que en la actualidad tiene la impronta del matrimonio Kirchner y el Frente para la Victoria (FpV). Hubo una reunión exclusiva para gobernadores –amigos y adversarios– en la que se estableció un cronograma para preparar el Congreso del PJ, el próximo 9 de mayo. Uno de los asistentes, el díscolo cordobés José Manuel De la Sota, se molestó con la presencia del secretario legal de la Presidencia, Carlos Zannini. Se retiró antes porque, según explicó, se le dio más importancia al tema partidario que a los asuntos que aquejan a la gente: inflación e inseguridad. “Estamos jodidos. La sociedad está jodida. El afano, el crimen, los precios meten miedo”, expuso. Sin ánimo de deteriorar más los vínculos con Cristina, y a tono con la prédica papal, propuso el armado urgente de un pacto social para los próximos 18 meses que permita lograr estabilidad, escapar de la maraña de subsidios y mejorar los planes sociales. De la Sota, quien fue socorrido por el secretario de Seguridad Sergio Berni, para controlar “la mafia policial”, sugirió debatir, disentir y escuchar. “Hay muchos gritos, consignas y descalificaciones en lugar de ideas… una división entre blancos y negros”. En sintonía con el “oportunista” Sergio Massa, del Frente Renovador que juega por fuera del PJ, De la Sota consideró que está fuera de lugar tratar la reforma del Código Penal en una coyuntura donde los hombres y mujeres honestos están pidiendo “premios y castigos para recuperar la confianza”, paso previo a lograr una convivencia civilizada. De hecho, el ímpetu reformista, tras prender la idea de que favorecerá más a que los delincuentes entren por una puerta y salgan por la otra, se frenó en seco. El jefe de la bancada de senadores oficialistas, Miguel Pichetto, refirió a un grupo de periodistas parlamentarios que no sólo el proyecto no llegó a sus manos sino que no había recibido ninguna indicación para darle trato preferente este año. Por lo demás, hay otros dos frentes de tormenta en el horizonte. El salvaje paro docente que aqueja al gobernador Daniel Scioli en la provincia de Buenos Aires y que lo llevó a denunciar “un trasfondo político”. Lo hizo después de que el entrerriano Sergio Urribarri, aparente caballo K, avisara que él va “por una avenida” hacia el 2015 y el excampeón de motonáutica “por otra”. Delicias del internismo anticipado. En paralelo, debería alumbrarse en las próximas dos semanas la paritaria de los metalúrgicos, clave para orientar las negociaciones en el sector industrial. Los trabajadores que responden a Antonio Caló no se conforman con el 25% de aumento. Pretenden el 30, el tope establecido por el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich. La inflación zamarreó los bolsillos en enero y febrero, con un índice superior al 7%. Tanto González Fraga como Levy Yeyati auguran una baja para marzo y una más acentuada en abril. Básicamente, por la retracción de la demanda, esto es un enfriamiento “de facto” de la economía, contraria a la prédica consumista sostenida por la administración de Cristina.

arnaldo paganetti arnaldopaganetti@rionegro.com.ar


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