Un reencuentro histórico que apuntó a la emoción

Pedro Aznar desplegó su carisma, con David Lebón como invitado. Juntos y a sala llena los músicos repasaron temas de su carrera. Aznar se lució con su sólida banda, en la cual se destaca Cinalli.

Redacción

Por Redacción

NEUQUEN.- Fue una cita con la emoción. Un reencuentro histórico. Por momentos fue como estar escuchando Serú Girán. En un recital emotivo e intimista, Pedro Aznar desplegó el viernes su virtuosismo acompañado por David Lebón como músico invitado, en una actuación impecable.

Ante un público heterogéneo compuesto principalmente por parejas y gente mayor de treinta años, Aznar arrancó solo, una hora más tarde de los previsto, con la sala de la EPET 8 colmada y los acordes de «Mundo en llamas», ante el coro generalizado de los oyentes.

La ceremonia comenzó cerca de las 23, cuando secundado por sus músicos Alejandro Devries en piano, Quintino Cinalli en percusión y batería y Gustavo Sadofchi en guitarra, Aznar apuntó a la emoción y logró estremecer a quienes transitaron su adolescencia escuchando sus canciones.

«Es un gustazo estar en Neuquén», saludó afectuoso, antes de presentar «A un gato», al que le seguiría el siempre vigente «Tu amor».

Enfundado en un sobrio traje negro y camisa gris y con su habitual profesionalismo, el músico amplió el repertorio con un homenaje a «Cuchi» Leguizamón -fallecido esta semana- y a Manuel J. Castilla, con «La Pomeña» al que se sumaría «A primera vista».

Ya entrado en clima y ante un público extasiado y con ganas de seguir la fiesta, llegaría el momento de mayor intensidad. «Este es un hombre que cada vez que toca da cátedra», señaló Aznar al presentar a Lebón, que tras subir al escenario se fundió en un abrazo interminable con el músico.

«Les vamos a hacer unas musiquitas de fogoncito íntimo y después habrá rock and roll», prometió Aznar ante el fervor generalizado.

Vestido con camisa blanca, pantalón azul y sumamente exultante y emocionado, Lebón tomó su guitarra y juntos interpretaron «Dos edificios dorados», «El tiempo es veloz» y «Ya no hay forma de pedir perdón», que Aznar acompañó en teclados.

A esa altura del recital, Aznar retomó las riendas de la presentación e interpretó temas folclóricos y ritmos latinoamericanos como «Qué he sacado con quererte» y «Jujuy 1941», canción que presentó como «algo que Víctor Heredia recibió de Atahualpa Yupanqui y nos pidió que lo musicalizáramos».

Luego sería el turno de «María Lando» y «El Tungue Le», un «candombito de un tipo que se llamaba Mateo» sumamente pegadizo en el que se lució Cinalli en percusión y «Stand», el último tema que Aznar interpretaría sin Lebón.

En ese tramo de la actuación, Lebón irrumpió en escena y junto con Aznar, puestos a recordar las viejas épocas de Serú, desplegaron su innegable química con «Mundo agradable», «Si me das tu amor» y «Mientes», tema que recibió los aplausos acalorados del público.

«Aguante Serú», se escuchó desde una platea embelesada y los bises no se hicieron esperar.

Para el final, la nostalgia trajo del santuario de los recuerdos y desempolvó «Seminare» y «A cada hombre, a cada mujer», dos dardos que dispararon certeros a los corazones de los que siguieron al mítico Serú desde sus inicios. La fiesta había terminado y afuera el frío ya ni se sentía.

Milena Delgado


NEUQUEN.- Fue una cita con la emoción. Un reencuentro histórico. Por momentos fue como estar escuchando Serú Girán. En un recital emotivo e intimista, Pedro Aznar desplegó el viernes su virtuosismo acompañado por David Lebón como músico invitado, en una actuación impecable.

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