Logo Rio Negro

Un secreto bien guardado

por Jorge Gadano





La presunta utilización de fondos de la Secretaría de Inteligencia del Estado, la SIDE, para pagar sobornos a senadores, en su mayoría justicialistas, que aprobaran el proyecto de ley de reforma laboral enviado al Congreso por el entonces presidente Fernando De la Rúa, es un secreto de Estado sobre el cual se acumulan otros secretos. Es así porque sólo en estos días se ha sabido que el año pasado, a fines de octubre, una comisión de senadores y diputados del PJ y la UCR dictó la resolución 07/04, secreta durante cinco meses, que rechaza un proyecto de crear una comisión especial investigadora.

Este mes se cumplirán cinco años desde que, el 14 de abril del 2000, se anunció que se había llegado a un acuerdo en el Honorable Senado de la Nación para aprobar el proyecto de ley en cuestión. Unos meses después, en setiembre, cuando crecía el escándalo porque había tomado estado público la versión del soborno, este diario informó que un día antes del anuncio, el 13 de abril, los saldos sumados de las cuentas de la SIDE en el Banco de la Nación habían caído en poco más de seis millones de pesos, entonces equivalentes al mismo monto en dólares. Era una suma algo superior a los cinco millones que, según la información de la época, se habían distribuido en sobornos.

Dicen que el juez federal Carlos Liporaci investigó el caso. Contó a ese fin con el aporte de un arrepentido, el funcionario del Senado Mario Pontaquarto, quien confesó que había retirado el gran paquete del organismo de inteligencia y lo había entregado a su superior jerárquico, el radical mendocino José Genoud (quien rechazó categóricamente la imputación). Después el dinero habría pasado a manos del justicialista salteño Emilio Cantarero, presunto encargado de la distribución.

Una noticia publicada entonces, de fuente parlamentaria oficial, comenzaba diciendo que «La Alianza se abocará desde esta semana, en el Senado y en el gobierno, a volver a izar sus banderas en el mástil de la transparencia…». También se daban nombres de senadores involucrados, en más o en menos, en el escándalo: Raúl Galván (UCR) y Augusto Alasino (PJ), jefes de los bloques, los justicialistas Cantarero, Remo Costanzo y Angel Pardo, y el radical Javier Meneghini. Las denuncias crecieron con testimonios de periodistas y de la senadora neuquina Silvia Sapag.

Según el diario «Clarín» del sábado pasado, en diciembre del 2003 el senador Rodolfo Terragno presentó un proyecto a la comisión bicameral «de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia». La iniciativa, que proponía la creación de una «unidad especial» de la Auditoría General de la Nación que se encargaría de investigar los movimientos de fondos reservados de la SIDE en el 2000, fue rechazada por «inconveniente».

La comisión, que cuenta con un presupuesto anual de 3.600.000 pesos para sus gastos, está compuesta por siete senadores e igual número de diputados. Votaron el rechazo el presidente Héctor Daniele (PJ), Guillermo Jenefes (PJ), los kirchneristas Daniel Varizat y Nicolás Fernández, los duhaldistas Juan Carlos Correa y Oscar Rodríguez, los radicales Fernando Montoya y Norberto Massoni y la «transversal» Nilda Garré, recientemente designada embajadora en Venezuela.

Informó «Clarín» que, en particular, el proyecto de Terragno pedía que se investigara «el destino dado a los fondos asignados por el decreto 569/2000». Terragno era entonces jefe de Gabinete y se había negado a refrendar el decreto porque, secretamente, asignaba 50 millones de pesos a la SIDE. Pero finalmente, estando Terragno en París, lo firmó quien era ministro del Interior, Federico Storani.

Sobre el destino de esos fondos hay versiones para gustos variados. El ex jefe de la SIDE, Fernando de Santibañes -careado la semana pasada con Pontaquarto- dijo que se habían usado para pagar indemnizaciones. Pero Liporaci declaró haber visto «un recibo informal» (supuestamente, en negro) por cinco millones de pesos, que se habían destinado a comprar «neumáticos y repuestos del automotor» (se supone que con esa adquisición la SIDE hizo un stock que le alcanzará hasta el próximo milenio).

El senador Daniele dio las razones (?) por las cuales se estimó «inconveniente» aprobar el proyecto de Terragno. Dijo que el cuerpo que preside no debía investigar «hacia atrás» porque en la época de los sobornos todavía no había sido creado. Todo un hallazgo del senador, porque, en efecto, la comisión bicameral fue creada a raíz de que estalló el escándalo, y eso no pudo ser antes porque antes era imposible investigar algo que no existía. La Orden del Libertador es lo menos que puede recibir ese legislador que honra al Parlamento argentino.

Por lo demás, y como si el argumento -de mirar sólo hacia adelante- no bastara, Daniele exhibió una más entre sus numerosas virtudes, como es la de ser ahorrativo. Dijo que si se confiara a la auditoría la misión de investigar que ya tiene asignada la comisión, se estarían desaprovechando los fondos del Poder Legislativo. Es, a todas luces, un caso excepcional, porque como cualquiera sabe, la preocupación por cuidar el gasto no está entre las prioridades de los gobernantes.


Comentarios


Seguí Leyendo

Logo Rio Negro
Un secreto bien guardado