Un siglo y medio de investigación genética



La investigación genética no tiene aún 150 años. A continuación, los hitos principales.

1865 – El monje agustino austríaco Gregor Mendel demuestra las leyes de la herencia.

1869 – El patólogo suizo Friedrich Miescher descubre en espermatozoides de peces y otro material biológico la substancia responsable de la transmisión de los caracteres hereditarios: el ácido desoxirribonucleico (ADN).

1900 – Tres investigadores –el alemán Correns, el austríaco Tchermak y el holandés De Vries– redescubren, independientemente uno del otro, las leyes de Mendel. De Vries informa en 1901 por primera vez de mutaciones.

1953 – El biólogo estadounidense James Watson y el físico inglés Francis Crick describen la estructura de la molécula de ADN.

1973 – Investigadores producen la primera bacteria genéticamente modificada.

1977 – Científicos norteamericanos introducen por primera vez en una bacteria material genético de células humanas.

1978 – Nace en Gran Bretaña el primer bebé de probeta, mediante fertilización “in vitro”.

1982 – Sale al mercado en Estados Unidos el primer medicamento producido por manipulación genética (insulina).

1990 – Se inicia oficialmente el Proyecto Genoma Humano (PGH) para descifrar el código genético humano.

1997 – Investigadores escoceses presentan a Dolly, una oveja de siete meses. Se trata del primer mamífero producido por clonación.

2000 – Craig Venter informa en abril que su empresa Celera ha descifrado el 90 por ciento del código genético humano.

Craig Venter, reivindicador

Craig Venter, el discutido científico y empresario de Celera Genomis, en una conferencia posterior celebrada junto con Francis Collins, destacó el logro como “un triunfo tanto para la iniciativa pública como la privada”, y enfatizó el hecho de que, sin la colaboración de Celera Genomics, el anuncio de hoy (por ayer) no podría haberse hecho.

Han sido estrategias “diferentes pero complementarias” -dijo Collins- las llevadas a cabo por ambos grupos de científicos, que han cooperado para este anuncio y lo harán para publicar los resultados.

Aún no está claro en qué modo los científicos de todo el mundo accederán a la información conseguida, aunque todo parece indicar que habrá una parte fundamental de libre acceso y otra que ambas partes podrán comercializar mediante sus propios bancos de datos.

El de la iniciativa pública, GenBank, ofrece de modo gratuito sus contenidos por Internet.

Celera, mientras, comercializa sus descubrimientos con precios reducidos para los institutos de investigación, pero con costes que pueden oscilar entre cinco y quince millones de dólares para las compañías farmacéuticas, que han sido las primeras en intentar aplicar los nuevos conocimientos.


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