Un testigo al borde de la incriminación



NEUQUÉN (AN) - La primera declaración del testigo Roberto Oscar Soria, médico policial en 1976, fue suspendida por los jueces ayer, cuando advirtieron que de continuar, “hay riesgo de incriminación”. El testigo fue convocado porque en la causa figura que atendió a Virginia Rita Recchia en la U9, cuando fue ingresada desmayada, presuntamente al término de haber sido sometida a una sesión de torturas. Inicialmente fue cuestionado por la fiscalía porque su falta de recuerdo de los hechos no coincidía con la declaración que había hecho ante el juez de instrucción, Guillermo Labate. Pero cuando continuaron las preguntas fue notorio que el profesional resistía las preguntas. “No recuerdo otra persona detenida por el Ejército (en la U9), no recuerdo la situación específica, en 24 años de carrera nunca vi una persona torturada con corriente eléctrica en la provincia de Neuquén”, dijo en distintos momentos de su declaración. Sus dichos fueron motivos de pedidos de detención por falso testimonio por parte de los querellantes, quienes además lo acusaron de reticente. Con lo poco que alcanzó a decir, el tribunal -compuesto por los jueces Orlando Coscia, Mariano Lozano y Eugenio Krom decidieron dar por finalizada su declaración a riesgo de que se incriminara, y en ese caso, debía responder en indagatoria, con abogado y en otro ámbito judicial. Por la tarde estaba previsto que declarara también el ex policía Sixto Etcheverría que había sido propuesto por la defensa oficial, sin embargo el testimonio fue desistido y en la audiencia oral y pública se entendió el motivo: en su declaración ante los jueces Élida Sifuentes lo reconoció como uno de los integrante de la patota que la detuvo en su casa en junio de 1976.


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