“Un tipo de cambio único es complicado”

El decano de Ciencias Económicas de la UNC analiza la transición. Pone en valor las políticas de empleo y cree que el nuevo gobierno encontrará el alivio en el endeudamiento.



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ENTREVISTA CON PABLO ALÁ RUÉ

Graduado como economista en la Universidad de Buenos Aires y con un posgrado en administración financiera del sector público en la Universidad de Comahue, el licenciado Pablo Alá Rué es el decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNC. Tiene 52 años y asumió la dirección de la facultad hace poco más de un año.

La charla amena gira en torno a la transición político-económica y los posibles escenarios que deberá afrontar el próximo gobierno. Alá Rué aclara con insistencia que los conceptos vertidos son a título absolutamente personal y no representan la voz de la facultad que dirige.

–¿Cómo ves la transición?

–Lo primero que observo es que el dilema entre gradualidad y shock no está superado. No es un tema de la semana pasada. Ya hay reclamos de los sectores agropecuarios que se niegan a que la quita de las retenciones sea “de a poco”, como acaba de anunciar Macri. Lo mismo sucede con el cepo cambiario. En campaña se anunció un levantamiento inmediato y, una vez electo, con más pragmatismo, ya se habla de una gradualidad en la medida en que se consiga financiamiento. El escenario donde uno de los candidatos era el gradualismo y el otro el shock ha dado lugar a un escenario donde comenzaron a reformularse algunos planteos.

–¿La única traba para levantar el cepo es el financiamiento?

–El tipo de cambio único es muy estructurante para la economía argentina, porque la diferencia de productividad que hay entre la pampa húmeda y el resto del país es muy alta, y ni hablar considerando el sector agrario en su conjunto en relación al sector industrial. El dólar único genera en una punta exceso de rentabilidad y, en el otro extremo, inviabilidad en el sector productivo industrial.

–¿Cómo analizás el posicionamiento de Macri respecto de los países de América Latina?

–Todo se ha manejado en términos de mucha generalidad. Es difícil sacar conclusiones, aunque se percibe cierto giro geo-estratégico. Hay un acercamiento concreto hacia la Alianza Pacífico y resta conocer cuál será la relación con los Brics. Ese nuevo acercamiento al norte tendrá implicancias sobre la economía.

–¿Las dificultades cíclicas de la economía argentina nacen del desmadre del gasto público o de una matriz productiva que depende del ingreso de divisas?

–Yo creo efectivamente que el problema tiene que ver con la estructura de la economía nacional. Los problemas de inestabilidad macroeconómica, de escasez de dólares, de insuficiencia en la generación de empleo, tienen que ver con la estructura económica. Es lo que planteaba Diamand hace cuarenta años, cuando explicaba que existe un diferencial de productividad que provoca un tipo de cambio que hace inviable la industria nacional. Eso no sería un problema, si no fuera porque el sector agrario prácticamente no genera empleo, con lo cual si no tenemos industria, no hay trabajo.

–¿Y en cuanto a la coyuntura?

–A mi entender, el gobierno fue reaccionando de forma inteligente a los distintos escenarios que se fueron presentando, teniendo como premisa mantener el nivel de actividad y la generación de empleo. La estrategia fue sin duda fortalecer la demanda. Hay estudios econométricos que demuestran que el 30% del crecimiento de estos años fue por viento de cola y un 70% gracias a la demanda interna. Algunos economistas ortodoxos afirman que el incremento de la demanda no tuvo respuesta al mismo ritmo en la producción, y tampoco vía importaciones por la escasez de dólares, y terminó generando inflación. Puede que parte de la inflación se deba a eso. Pero lo cierto es que los procesos de inversión tienen como principal estímulo la existencia de demanda. Las políticas públicas son las que terminan generando los espacios de desarrollo.

–¿La agenda de equilibrio fiscal puede mellar el nivel de empleo?

–La reducción del gasto es inelástica a la baja, porque el grueso del gasto son transferencias relacionadas a la cobertura social. Dependerá de las condiciones de endeudamiento que asuma el nuevo gobierno. Argentina está en los niveles de endeudamiento externo y eso, para un nuevo gobierno que no vea el reendeudamiento como un problema, puede ser una salida a esta encrucijada. Un dólar flotante y la eliminación de las retenciones generarían un rápido alivio por la liquidación de la soja en silo bolsas.

–¿Cómo ves la universidad de cara al nuevo gobierno?

–Hay que poner en valor las políticas de esta época en cuanto al nivel universitario. Hubo una rejerarquización no solo material sino simbólica de la universidad en este tiempo. Como nunca, hay en todo el país una verdadera articulación entre la universidad y el aparato productivo. También hay hoy una voz fuerte en cuanto a temas sensibles como el medioambiente, que la universidad investiga e intenta colocar en la agenda política. Desconocemos la agenda de Macri en cuanto a la universidad, porque el tema no estuvo presente en la discusión electoral. Pero está claro que la universidad está hoy en un lugar mucho más importante en la valoración política que hace algunos años.

Diego Penizzotto

diegopenizzotto@rionegro.com.ar


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