Un “tsunami socialista” agita a Portugal



LISBOA/MADRID (DPA) – Sus simpatizantes celebran y agitan banderas. Pero José Sócrates, el ganador de las elecciones parlamentarias del domingo en Portugal, no se deja contagiar por el clima festivo. El héroe de la jornada apenas da muestras de emoción.

“Lo hemos logrado”, dice el jefe del Partido Socialista (PS) y lee una declaración escrita. Su frialdad ante la opinión pública lo hizo acreedor a motes como “robot” u “hombre programado”.

Los socialistas de Sócrates, un ex ministro de Medio Ambiente reformista y partidario de la economía de mercado, obtuvieron 120 bancas de las 230 que tiene el Parlamento, contra 72 para los socialdemócratas, que gobernaron en una coalición con el Partido Popular (derecha) desde 2002.

El político de 47 años logró en sólo cuatro meses al frente del PS lo que figuras históricas del partido como Mario Soares o Antonio Guterres nunca consiguieron: obtuvo en su primera elección la mayoría absoluta.

Portugal experimentó en estas elecciones adelantadas un movimiento a la izquierda que tuvo las dimensiones de un terremoto político. Los partidos de centroderecha en el gobierno sufrieron, como escribió el periódico “Correio da Manha”, un “tsunami político”.

A pesar de su histórico triunfo, Sócrates y sus compañeros socialistas tienen poco tiempo para festejar. El nuevo gobierno -el cuarto en un periodo de cuatro años- deberá enfrentar enormes desafíos. Portugal se encuentra sumido en su peor crisis de los últimos 30 años.

El desempleo está en niveles récord, los servicios públicos están sobredimensionados con 730.000 empleados, el Estado sufre la amenaza de terminar este año con un déficit fiscal del 5 por ciento del producto interior bruto.

El modelo económico basado en bajos salarios ya no funciona, porque Portugal no puede hacer frente a la competencia asiática.

Sócrates defiende la modernización de la economía nacional con el modelo escandinavo como referencia. Pero no fue sólo esta consigna lo que le permitió triunfar en las urnas.

Muchos portugueses votaron a los socialistas para deshacerse del primer ministro Pedro Santana Lopes. El jefe de gobierno socialdemócrata de 48 años sacó al país de una crisis política para meterlo en otra.


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