Un vuelo de bautismo terminó en tragedia en Bariloche

Se mataron los siete ocupantes de un avión que cayó.La aeronave perdió un ala en un vuelo rasante.Fue en pleno festival y ante un numeroso público.

El accidente

Los testigos coinciden que el avión cayó de punta, y muchos aseguraron que perdió un ala en pleno vuelo. El piloto no podría haber evitado caer a tierra.
SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Ayer esta ciudad sufrió un nuevo y fatal accidente de aviación en el que fallecieron siete personas. Un avión Piper Azteca del aeroclub local, se estrelló ayer a 15 kilómetros de esta ciudad y sus ocupantes fallecieron en forma instantánea. El accidente aéreo ocurrió cuando el Aeroclub Bariloche realizaba los festejos por su 60 aniversario. La aeronave realizaba un vuelo rasante y perdió un ala cuando el piloto intentó retomar altura.

Diego Llovet, intructor de la institución; su hijo Agustín de cuatro años; Javier Novak; Julio Cantero; Fernando Selpa; Daniel Ferrante y Roberto «Tito» Loray son las víctimas fatales de esta tragedia.

El predio del Aeroclub Bariloche, ubicado sobre la margen este del lago Nahuel Huapi, era epicentro de los festejos por el aniversario de la institución. Minutos antes de las 17 el Piper Azteca bimotor con dominio HJE estuvo listo para realizar un vuelo recreativo por la zona.

Al mando de la máquina estaba su dueño y experimentado piloto Diego Llovet, quien había prestado servicios para el Plan Nacional de Manejo del Fuego y al sistema sanitario de la provincia de Río Negro.

Junto a él, abordaron la máquina su hijo Agustín y otros 5 vecinos de esta ciudad, alguno de los cuales hacía su primer vuelo deportivo. La aeronave, cuya capacidad de carga estaba completa pero dentro de lo normal, había realizado los primeros minutos de navegación sin inconvenientes pese a que el viento proveniente del cuadrante oeste soplaba a 40 kilómetros por hora, con ráfagas que superaban los 70.

A las 17.01 y antes de completar el paseo, el piloto decidió realizar una pasada rasante por sobre las instalaciones del aeroclub. El piper sobrevolaba los campos cercanos cuando Llovet realizó una maniobra para elevar la nave y girar hacia uno de sus costados.

En ese instante, y a la vista de las familias que observaban desde tierra, una de las alas se desprendió y el avión cayó a tierra en forma inmediata.

Los restos de la nave quedaron esparcidos en un radio de 200 metros, provocando la muerte instantánea de toda la tripulación. Uno de los testigos de la tragedia fue quien dio el primer alerta a las fuerzas vivas de la ciudad quienes llegaron al lugar 10 minutos más tarde.

Los bomberos voluntarios Dina Huapi, Centro y Melipal, Policía Aeronáutica, Fuerza Aérea y policías, concurrieron al lugar pero se limitaron a comprobar el fallecimiento de los siete ocupantes de la nave, y luego cercaron la zona, impidiendo el paso de la prensa y de los propios familiares de las víctimas, quienes eran contenidas en el bufet del club, a la espera del juez federal Leónidas Moldes.

Los primeros peritajes comenzaron a realizarse en forma inmediata, antes de caer la noche, al tiempo que se intentaba agilizar la entrega de los cuerpos a los familiares. En las actuaciones intervino personal de la División Criminalistica de la policía de Río Negro y el doctor Alfredo Negri, resultó el exámen de los fallecidos.

La situación de angustia y nerviosismo que se generó entre los concurrentes a los festejos del aeroclub y testigos de la tragedia fue tremenda y se mezclaba con el estupor de lo ocurrido.

Algunos de ellos, también pilotos, intentaron ayer encontrarle una explicación a lo ocurrido y coincidían en que se conjugaron una suma de factores. La maniobra ascendente y giro hacia un lateral intentada por el piloto, saliendo de un vuelo rasante, sumada a una posible corriente de aire descendente o una fuerte ráfaga de viento, podrían haber sido los desencadenantes del hecho.

Julio Cantero, uno de los fallecidos, era suboficial de la Fuerza Aérea y llevaba consigo una cámara filmadora para tomar imágenes desde el aire. Ayer se intentó ubicar esta cámara pero el impacto fue tan violento que la mayoría de las pertenencias de los pasajeros estaba destrozada y esparcida por un área muy extensa.

Hace una semana la tragedia ya había enlutado los festejos de los 60 años del Aeroclub cuando un piloto de supercross falleció como consecuencia de un paro cardíaco en la competenciaque se realizaba dentro del predio.

Medidas de seguridad algo extremas

El ingreso al predio del Aeroclub Bariloche, ubicado sobre la margen Este del lago Nahuel Huapi, sobre la RN 237, fue epicentro de situaciones verdaderamente bochornosas cuando la policía allí apostada intentó limitar el acceso a los familiares de las víctimas, muchas de las cuales pedían por favor y llorando que los dejaran pasar hasta las inmediaciones del accidente.

En el lugar del accidente la Policía Aeronáutica desplegó un impresionante operativo de «seguridad», el cual parecía tener como principal objetivo alejar a la prensa. La medida, prácticamente inédita en la localidad, afectó en forma directa a los familiares de las víctimas, las cuales en el sector de ingreso del aeroclub, tuvieron que implorar para que la policía les habilitara el acceso.

La medida, verdaderamente insólita, fue posteriormente atemperada pero numerosas personas (foto) tuvieron que pedir entre llantos y ruegos el paso, ante una prohibición aparentemente desmedida.

Diego Llovet, un experto piloto profesional, su hijo Agustín de 4 años, Javier Novak, Julio Cantero, Fernando Selpa, Daniel Ferrante y Roberto «Tito» Loray fallecieron en forma inmediata y nada parecía justificar el extremo celo que se impuso en las inmediaciones del aeroclub.

El cercado de la tragedia, fue siempre respetado, y como sucede en la mayoría de los accidentes, sólo es de acceso para los profesionales que intervienen en el caso. Retener a personas sobre una ruta sólo potenció la situación de angustia y nerviosismo que se generó entre los concurrentes a los festejos del Aeroclub y testigos de la tragedia fue tremenda y se mezclaba con el estupor de lo ocurrido.

Uno de los mayores accidentes de la zona cordillerana

SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Los expertos del aeroclub local no dudaron en señalar que el presente es el mayor accidente de la aviación deportiva local. La región de Bariloche registra varios accidentes aeronáuticos, tanto de aviones como helicópteros, pero núnca hubo un accidente con 7 víctimas fatales.

Dos aviones comerciales, uno de Austral se estrelló el 21 de noviembre de 1977 a unos 40 kilómetros de esta ciudad, con 34 muertos, y en 1975 se accidento un fokker de la Fuerza Aerea Argentina, entre Pilcaniyeu y esta ciudad, con 52 víctimas fatales.

El accidente de ayer ocurrió en las inmediaciones donde 3 de febrero del año pasado se precipitara una avioneta P-130 y fallecieran Rubén Restelli, de 45 años, y Ernesto Coradazzi, de 48, quienes habían salido a volar en un día de excelentes condiciones climáticas. El avión había sido construido por Restelli- un entusiasta de la mecánica artesanal- que no era piloto matriculado, por lo cual el comando estaba a cargo de Coradazzi.

El 14 de abril de 1991, murieron dos de los ocupantes de un avión del aeroclub local que cayó a la laguna Totoral, cercana al límite con Chile.

El 27 de enero de 1986 un avión hidrante cayó al lago Gutiérrez en un operativo de lucha contra incendios forestales. El copiloto perdió la vida.

El 28 de noviembre de 1985 murieron tres personas al caer una avioneta del Aeroclub Argentino al lago Nahuel Huapi.

El accidente


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