Una apuesta por la producción colectiva

Porcicultores de General Conesa lograron mejorar el engorde y comercialización de capones a través de un emprendimiento en común, con el acompañamiento del INTA. Destacan las ventajas del trabajo en equipo para el logro de los resultados.

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Buena calidad. La característica principal de los capones producidos en Conesa.

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Comenzaron en 2014 como Grupo de Cambio Rural y recientemente formaron la Asociación Civil “Productores Patagónicos Unidos” (ACPPU), lo que renovó el empuje para enfrentar nuevos desafíos. Junto a técnicos de la Agencia de Extensión Rural General Conesa del INTA emprendieron un camino de trabajo en equipo a través de una experiencia colectiva de engorde porcino, con resultados por demás alentadores.

“La finalidad fue fortalecer la producción y la comercialización”, manifiestan. Por ello, desde el inicio los principales objetivos se centraron en “mejorar la eficiencia del proceso de engorde, lo que nos permitió pasar de producir lechones a lograr capones de buena calidad y, principalmente, trabajar de manera sinérgica, diluyendo costos y labores”. Además, los integrantes de ACPPU se propusieron difundir y demostrar lo aprendido a productores, técnicos y estudiantes de la región.

La experiencia en detalle

El proceso de engorde se llevó a cabo en un túnel de cama profunda móvil, montado en la chacra de un productor del grupo, con insumos de la zona y mano de obra propia. El ciclo, con sistema “todo adentro-todo afuera” se realizó con un lote de dieciséis animales de un mismo origen, que al destete (28 días) ingresaron al túnel con 6,63 kg de peso promedio. La superficie del túnel por animal fue de 1,5 m². La duración del engorde fue de 135 días (disminuyendo un mes el tiempo normal) y los capones alcanzaron en promedio 103,5 kg.

El ciclo se llevó a cabo durante el invierno, y la temperatura del túnel se reguló ajustando la abertura de las cabeceras con la circulación de aire natural. El manejo del material de cama (piso) se fue ajustando según la disponibilidad de residuos vegetales secos (rollos o matas de pasto).

En cuanto a la alimentación, fue ad libitum (a demanda) durante todo el ciclo, en comederos tipo tolva. El engorde se dividió en cuatro fases y se suministró alimento comercial específico para cada una. El agua fue provista en forma continua por bebederos tipo chupetes.

Cada catorce días se tomaron registros de pesos vivos individuales y de la cantidad de alimento ofrecida. Esto permitió calcular la eficiencia de conversión alimenticia, de 2,88 kg de alimento por kilogramo ganado de peso, similar a la obtenida en condiciones experimentales y menor en más de un 50% a los registros previos de los productores del grupo.

Para garantizar la sanidad se siguió un protocolo preventivo de enfermedades respiratorias y entéricas.

Un capítulo aparte merece la comercialización, a cargo de dos productores del grupo, quienes gestionaron varias ofertas. Finalmente, la venta del lote completo se realizó en dos carnicerías de General Conesa, previa faena en el Matadero Municipal. El rinde obtenido fue del 83,5%, acorde a las exigencias del mercado.

Según Miguel Tieri, integrante de ACPPU, “si bien la calidad fue la requerida, la venta en las carnicerías costó un poco porque los consumidores locales no están acostumbrados a comer capón”. Sobre las reses se efectuaron mediciones de tamaño y espesor de grasa subcutánea dorsal para la determinación de tejido magro.

La sinergia lograda en el grupo se multiplicó al generar intercambios con la comunidad. En este sentido, el emprendimiento fue visitado por técnicos del Ente de Desarrollo de la Zona de General Conesa (EnDeCon) y por un grupo de alumnos de la escuela agrotécnica de la localidad, quienes realizaron prácticas con los animales.

A modo de síntesis, el productor Alberto León relató que “la experiencia nos ha dejado muchos conocimientos y buen trabajo en equipo”. “En grupo se avanza: los problemas se arreglan y se sigue”, afirmó. A partir de este exitoso proceso, los productores apuestan a continuar con ciclos de engorde más numerosos y aspiran a lograr un mayor flujo de venta, con publicidad sobre el producto.

Equipo. El principal valor agregado del emprendimiento.

“La experiencia nos ha dejado muchos conocimientos y trabajo en equipo. En grupo se avanza: los problemas se arreglan y se sigue”.

Alberto León,

productor de

General Conesa

Dato

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“La experiencia nos ha dejado muchos conocimientos y trabajo en equipo. En grupo se avanza: los problemas se arreglan y se sigue”.
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La tasa de conversión alimenticia de los animales, que pasaron de 6,6 kg a 103,5 kg en sólo 135 días.

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