Una buena noticia para Europa

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Los países de la Unión Europea, que cierra un año difícil con sus principales ciudades asediadas por las amenazas y atentados del terrorismo, está en cambio recibiendo buenas noticias en materia de empleo.

En efecto, después de siete años de una frustrante debilidad económica en casi todos sus rincones que se arrastra desde la crisis económica del 2008/2009, Europa parecería estar ahora entrando en una todavía frágil recuperación que, sin embargo, empieza a reflejarse positivamente en los niveles de ocupación.

El desempleo promedio de la Unión Europea está ahora en un solo dígito. Muy alto aún, en niveles del 9,8 %, pero con una lenta tendencia decreciente. La baja de la tasa de desempleo es también evidente en Francia, que la ha visto disminuir en septiembre, octubre y noviembre de 2016, esto es a lo largo de tres meses seguidos.

Desde el pico de desempleo francés, acontecido en el mes de febrero de 2016 hasta el pasado mes de noviembre los desempleados franceses se redujeron en unas 144.000 personas. Además, la tendencia decreciente alcanzó a los desempleados menores de 25 años. Con todo Francia proyecta un 2017 que mantendrá un 9,8% de su fuerza de trabajo en estado de desocupación. Hablamos entonces de una mejora, no imperceptible, pero cuya importancia está sobre todo en el cambio de tendencia.

Como la recuperación post-crisis fue más rápida en los Estados Unidos y en Gran Bretaña que en el Viejo Continente, los países de europeos debieron convivir con tasas de desempleo del orden del 12% por un largo rato, lo que no es fácil y naturalmente provocó malestar y mal humor en su población, muy particularmente en los sectores de menores ingresos. Y especialmente entre los más jóvenes.

Un lento crecimiento de la tasa de inflación parecería hoy estar acompañando el lento aumento del consumo europeo, que ya comienza a notarse, entonando un poco el deprimido nivel de la actividad económica.

Lo cierto es que la recuperación del mercado europeo de trabajo no es uniforme. Hay diferencias muy notables entre los países más ricos y los demás.

Alemania, por ejemplo, tiene una notable tasa de desempleo, sólo del orden del 4,1 %. Grecia y España están, por su parte, en una situación muy diferente. Mucho más peligrosa. La tasa de desempleo griega es todavía de un frustrante 23,4 %. La española, del 19 %.

Pero el desempleo juvenil es todavía un problema aún más serio. En Grecia, es del orden del 40%. Y en España, del 36,4 %, lo que evidencia la gravedad de la situación que empuja, no sin razones, a muchos jóvenes hacia el desaliento, alimentando los resentimientos.

Por esto el cambio de viento, muy leve todavía, es bienvenido.

(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

Después de siete años de una frustrante debilidad económica, Europa parecería estar ahora entrando en una todavía frágil recuperación.

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Después de siete años de una frustrante debilidad económica, Europa parecería estar ahora entrando en una todavía frágil recuperación.

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