Una creadora que moviliza con su música

La joven cantante, compositora y guitarrista María Suárez se presentará el próximo sábado junto con su grupo en Arrimadero Teatro, de Neuquén, con repertorio propio.



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María Suárez, una artista que conmueve

PAULA GINGINS

pgingins@rionegro.com.ar

Esta platense menuda, lleva (con esa dulzura potente que la distingue), ojos grandes, movedizos, inquietos (la delatan, porque no detiene la búsqueda), redondos y verdes, como un imán. Los datos de rigor, indican que tiene casi 35 años y dos hijos, y que eligió mudarse a Neuquén junto con su pareja, el padre de esos hijos, hace seis. Recuerda que empezó a cantar en vivo a los siete años y que fue su padre quien la “introdujo en el mundo de la música”.

También recuerda que a los diez entró en el conservatorio y entonces comenzó su camino amando la música, ya de un modo “más formal”. Cuenta María sobre sus influencias primarias: “Mi papá me enseñó los primeros acordes y mi mamá era una persona muy culta musicalmente. Me llevaba a conciertos de música clásica y escuchaba música brasileña. Todo eso me marcó a fuego, porque viste que el contacto con la música tiene mucho que ver con la memoria emotiva –reflexiona–. Mi papá era más del palo del rock nacional. Después, con el correr del tiempo, elegí mis propias actividades, pero esos géneros quedaron”. Y hay que decir aquí que se hace difícil sintetizar su currículum.

La artista de voz dulce abre más los ojos cuando señala que al platense Conservatorio Gilardo Gilardi quiso ingresar ella misma: “Me iba solita con la guitarra; iba a coro, más tarde entré al bachillerato especializado en la Escuela de Bellas Artes –acota que entró por examen– tenía una formación integral muy linda, después ingresé en la universidad y me recibí de profesora en composición musical”. Sí. Todo eso sumó María a su formación.

Pero no fue lo único. “Paralelamente, estudiaba música popular y guitarra, con el maestro Walter Malosetti; estudié improvisación, armonía, canto lírico –reconoce que no era lo suyo– y también canto afroamericano”.

Para esta cantante y compositora inquieta, especialista en conmover, resultó importante formarse, estudiar, perfeccionarse. “Busqué buenos profesores que me ayudaran a fortalecer lo que consideraba mis partes flacas. Terminé con Natalia Varela, quien fue mi maestra durante cinco años. Es de acá, curiosamente, pero vive en La Plata –destaca–. Siempre me gustó mucho estudiar y ahora no tengo tiempo, porque tengo hijos, trabajo en la Escuela Superior de Música, en Bellas Artes, y en La Caja Mágica”. Como si fuera poco, María se presenta, además, en distintos eventos.

Con todo esto que sabe hacer bien, se presentará con su grupo el próximo sábado. Los talentosos músicos que la acompañan son Mauricio Lusardi (piano), Pope González (contrabajo), Pablo Venegas (batería) y el director de la Jazz Band Osvaldo Listen (clarinetes). “Tenemos buena comunicación y me encanta cómo tocan –argumenta–. Por una cosa u otra terminábamos siempre tocando juntos y me decidí a armar el grupo”. Recuerda que fue “gracias a Fede Falcón” que le ofreció compartir fecha y eso la impulsó. “Estoy feliz –sonríe María–. Compongo para ellos, los conozco y me nutro de los músicos que me acompañan. Una se basa en el material que tiene al lado”, reconoce. Así, todos los temas son propios, “letra y música”.

Esta artista prefiere no hablar de géneros específicos cuando se le pregunta por dónde es que camina. “Es música platense, porque está empapada de un montón de géneros. Mucha música brasileña, candombe, jazz, choro… es un folclore citadino, más hibridado”, recuerda que son sus influencias.

¿Y de qué hablan sus letras? Ella lo cuenta: “Le doy mucha bolilla a la poesía, no escribo sobre cosas que no me significan nada –se pone seria–. La temática de mi disco “Río Madre”, tiene que ver con la maternidad, desde distintos ángulos: ese tema lo escribí a mi mamá cuando estaba yo embarazada sin saberlo, pero también habla de la mujer como artista, como protagonista de un momento social: habla de la humanidad”, expresa. Luego, adelanta y se entusiasma: “Ahora estoy componiendo canciones con un vuelo poético más desapegado de lo terrenal, más fantasioso, más irreal. Estoy tan feliz de vivir acá… porque siento que puedo hacer lo que quiera, no percibo ningún tipo de límite”.

El púbico podrá disfrutarla, junto con su grupo, el sábado en Arrimadero Teatro (Misiones 234), a las 22. Además, compartirá escenario con Páramo: Federico Falcón (voz, guitarra y composición), con Matías Pérez (guitarrista y compositor) y con Carli Arístide (guitarra de Lisandro Aristimuño). Cuando dice que la entrada tendrá un valor de 40 pesos se ríe: “Ojo, que serán dos conciertos al valor de uno”.


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