Una despedida vergonzosa



Los senadores de Río Negro, Remo Costanzo (PJ) y Edgardo Gagliardi (UCR) y el de Neuquén, Felipe Sapag (MPN), protagonizan una despedida más que vergonzosa de la Cámara Alta.

Los legisladores mencionados firmaron junto a otros senadores un dictamen que busca duplicar los salarios de funcionarios del cuerpo. Una suma que incrementaría en $ 260 mil pesos anuales los gastos del Senado. Actualmente, los empleados en cuestión cobran cerca de $ 3000 de bolsillo. Los beneficiados serían directores y subdirectores a quienes se pretende “rejerarquizar” y en consecuencia se convertirán en “funcionarios” del cuerpo.

El debate en torno al pedido se iba a tratar ayer, pero lo frustró el titular del cuerpo, Mario Losada, quien propuso realizar un estudio del impacto financiero del proyecto. Este trámite postergó el tratamiento de la iniciativa. Losada fue alertado porque el peronismo intentó incorporar el proyecto entre los que se califican de “sin conflicto”, y que suelen aprobarse a libro cerrado y sin debate.

Pero ayer se produjo un inesperado capítulo en la polémica: si bien no hubo sesión que permitiera aprobar el proyecto, se conoció el “paper” de “junio y julio” en el cual se manifiesta la voluntad de las autoridades de la cámara de avalar la medida. El texto fue suscripto por el mismo Losada, pero nunca llegó a implementarse “al comprobarse la incompatibilidad económica” de la medida, según fuentes oficiales. Allegados al misionero dijeron que se trató “sólo de un papel de trabajo, que fue descartado cuando se supo que no se podía sostener económicamente”.

Los restantes senadores que firman el dictamen son: los peronistas Verna, Gioja, Tell, Branda, Massat, Humada, Alasino, Zalazar, Cantarero, Cafiero, Carbonell, Sala, Palacios y los radicales López, Sáez, Galván, Arecha, Altuna y Meneghini. Algunos de ellos “tristemente célebres” a causa del escándalo de los sobornos que ocasionó la renuncia del ex vicepresidente, Carlos “Chacho” Alvarez.


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