Una estocada lanzada con pulso decidido

Análisis

Una estocada al plexo del sistema político. Lanzada con la decisión de quien está harto y lo dice.

Esta es la conclusión más firme que arroja para Río Negro la elección de ayer. Porque esto es el voto en blanco y el voto nulo que desbordaron las urnas.

Con desesperación algunos. Con desprecio otros. Con imaginación muchos. De cualquier forma los más, lo cierto es que una franja significativa de los rionegrinos se sumó al voto blanco, canalizando su estado de ánimo apelando al nulo.

Y habló la bronca.

Uno y otro lo hicieron desde el desencanto para con la política tal como se hace en esta provincia y el resto del país.

La que hace un radicalismo que -aun ganando aparato y clientelismo sigue siendo decisivo en sus triunfos- no alcanza a dominar la crisis fiscal que supo generar a lo largo de la transición.

Y la estocada -claro está- también llegó al peronismo, que sigue sin poder ofrecer garantías de ser una alternativa de poder más allá de su propia esfera.

Y si blancos y nulos no se dejaron seducir por terceras fuerzas, la razón quizá radique en que éstas forman parte del sistema en cuestión. Sanción injusta para muchas de ellas, que jamás estuvieron en el poder. Y no hay tampoco motivo para dudar de sus intenciones. Pero a la hora de hacer historia, lo justo o injusto sólo cuenta cuando se reflexiona sobre la historia. No cuando ésta se hace.

Y blancos y nulos no son apatía. Son militancia desde un punto de la vida cívica muy preciso: el desencanto con la política. Es decir, la política vista como un mecanismo agresivo, que emana desconfianza sobre sus verdaderas intenciones. Y -por supuesto- que se distancia de la gente al no aportarle soluciones.

Pero también es cierto que blancos y nulos no se expresaron sólo en referencia a la degradación del sistema político. Lo hicieron también alentados por la angustia y frustración que emana de la crisis económica nacional. En esos votos hablaron el desempleo, la marginación, la imposibilidad de armar un mínimo de futuro digno.

Y en este marco ganó la Alianza. Lo hizo incluso en lugares donde su situación aparecía comprometida: Viedma, por caso. Pero su poder se desplomó en Cipolletti (ver pág. 22) y en Roca, el poder del radicalismo perdió 10.000 votos. Escalofriante para la soberbia veranista.

Para el peronismo, una derrota más para su sufrido cuero.

Lo mismo que para el MPP, cuyo futuro a nivel provincial es tan incierto que quizá deba volver a ser una fuerza municipal y nada más.

Por lo demás, interesantes improntas dejaron en las urnas los socialistas y los humanistas.

Todo un testimonio de no dejarse llevar por el desencanto. Testimonio modesto, pero testimonio.

Carlos Torrengo

No a la lectura "rápida"

ROCA (AR).- Un claro rechazo a "hacer lecturas rápidas" ante la contundencia de los votos nulos en Río Negro mostró anoche el gobernador Pablo Verani, que aún así reconoció "que la gente adoptó un criterio castigo". "Yo no me siento que pierda fuerzas" dijo Verani, consultado por lo que implica para el partido y el gobierno que él encabeza una elección como la de ayer. "Personalmente creo que este fue un éxito que no se lo esperaba nadie y finalmente se obtuvo un triunfo amplio".

Luego de recibir las felicitaciones del presidente Fernando de la Rúa y de haber tomado la decisión de suspender los tradicionales festejos y discursos a pesar del triunfo de su partido, Verani aseguró que "no hay que tomar las cosas con indiferencia, en los próximos días va a haber que hacer una buena lectura, sentarnos todas las fuerzas políticas y analizar bien hacia dónde apuntamos en el futuro".

Verani dedicó parte de su discurso a reconocer "las armas claras" con las que el candidato a senador del justicialismo Miguel Pichetto llevó adelante su campaña en una conferencia de prensa que ofició a modo de festejo público ante un reducido puñado de simpatizantes.


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