Una fábrica inagotable de talentos



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Manu, un fenómeno en la NBA.

La calidad de nuestros jugadores es reconocida mundialmente. ¿Alguna vez se imaginó que un argentino pudiera jugar y ser protagonista en un equipo de la NBA? Hoy tenemos cinco, y muchos más jugando en la mejores competencias de Europa. Todos, producto de nuestra Liga Nacional, realmente un lujo.

Un lujo que pocas ligas se pueden dar. Si a una organización como la nuestra, la emigración le hubiese llevado más de 300 jugadores -increíble, pero esa es la cifra-, la competencia hubiera desaparecido. Pero nos mantenemos, ¿de milagro? No. Porque la Liga Nacional de

Básquetbol es una inagotable cantera de jugadores, sin límites.

Usted se preguntará, ¿cómo se producen tantos jugadores? No es mágico. Los jugadores, a través de una competencia ordenada, continua y donde existe paridad, desarrollan sus cualidades y talento. Asociados todos estos factores, el resultado es el crecimiento.

Al margen contar con apoyo de profesionales ayuda a su formación integral.

¿Y cómo se detecta a un talento? El talento se detecta solo. Porque es el jugador, que en sus etapas de aprendizaje tiene la capacidad de asimilar rápidamente las enseñanzas, asume protagonismo, incorpora habilidades, imita o copia a sus ídolos. Otros lo hacen con estilo propio.

El entrenador, cuando se refiere a un posible talento dice: "éste es diferente". Hay dos tipos de jugadores: los que juegan y los que entienden como se juega...

Hoy el que tiene aspiraciones debe saber que la única posibilidad de llegar es no perder tiempo, la condición física, los buenos hábitos, el trabajo diario, la mayor atención para el entendimiento del juego.

Si lo asume, marcará diferencias. Sumado a su deseo, constancia, persistencia, ilusión, sueño de llegar, sentirse famoso. Tiene un objetivo: Ser jugador de básquetbol. Y experimentar también algún día, el respeto, reconocimiento y orgullo que hoy sienten nuestros: Campeones olímpico.

 

EDUARDO D. ARMER


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