Una generosa naturaleza

Aquí, un recuento de sus beneficios y formas de consumo.

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Más que postal

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delicias

La naturaleza de Junín de los Andes ofrece además alimentos muy saludables.

Los frutos locales son muy ricos en vitamina C.

La región cordillerana con San Martín de los Andes y Junín de los Andes como ciudades cabeceras es rica en alternativas de alimentación con comestibles autóctonos. El típico piñón, alimento constitutivo de las poblaciones mapuches originarias, y luego de quienes “bajaron de los barcos” y se encontraron con estas manjares. El piñón podía convertirse en harina o comerse asado o hervido o incluso en almíbar, al estilo de las castañas, entre otros muchos preparados. Precisamente, el piñón es uno de los varios alimentos retratados en un trabajo de investigación de las profesionales del servicio de nutrición del hospital zonal Dr. Ramón Carrillo, que sirve de base a estas líneas. Es un fruto que se obtiene de la araucaria y, como todos los frutos secos, se puede comer crudo o tostado. Tiene un valor calórico alto de 510 calorías en 100 gramos. Aporta proteínas de fácil absorción y tiene un alto contenido en ácidos grasos mono y polinsaturados, a la vez que es rico en minerales como el potasio, fósforo, magnesio, hierro, ácido fólico y calcio. Con los piñones se puede hacer una variedad incontable de comidas, como harina de piñón, alfajores, ensaladas, salteados, tortillas y pan. Los hongos La zona es rica en variedad de hongos comestibles, cuya ingesta también proviene de la costumbre de los habitantes originarios. Se comen con aceite y limón, con ajo, salteados con cebollas, en ensaladas, tortillas, asados, empanadas, escabeches (lo que permite conservarlos durante todo el período que no crecen en los árboles). Uno de estos hongos es el “llau llau”, que significa “dulce dulce” en mapuche y crece en los ñires. Otras alternativas son el digueñes, que crece en el roble; el pinatrero, que es una mezcla de llao llao y del digueñes y se da con menos frecuencia; el gargal, que crece en árboles y también en los suelos; la morilla o morchella, que crece en los suelos, y es unos de los alimentos más caros que existen en el país, y los hongos de pino. Según el texto de los profesionales del hospital, la composición nutricional de los hongos varía de acuerdo con la especie, variedad, grado de madurez, floración, condiciones de crecimiento, forma de conservación y cocinado, entre otros. Los hongos son ricos y bajos en calorías, aproximadamente aportan 20 kcal/100 g, dependiendo de la especie. Tienen un bajo un bajo contenido de azúcares, son también bajos en sodio y poseen escasas cantidades de carbohidratos (4,4%) y grasas (0,3%). Se caracterizan por su alto contenido de proteínas de alta calidad (2/4%) según la especie, tienen cantidades significativas de nutrientes y aportan vitamina C, D, provitamina A, niacina, ácido fólico, ácido pantoténico y vitaminas del complejo B (B2, B3). En cuanto a minerales, cabe destacar el aporte de selenio, calcio, magnesio, fósforo, calcio, yodo, potasio y zinc. Algunos hongos tienen un contenido considerable de aminoácidos esenciales como el triptófano, lisina, treonina, metionina, isoleucina, fenilalanina y valina. Su aporte en fibra también es destacable, siendo de 1,9%. Por su alto contenido en agua (90%), tienen poca vida útil, son delicados y deben consumirse en corto tiempo después de su recolección, por lo que conviene realizar conservas o deshidratarlos. Cilantro y apio del campo El cilantro y apio del campo son alimentos condimentos que abundan en los espacios verdes de la zona. Son de fácil recolección y uso variado en ensaladas, como condimentos en guisos, salsas y panes, entre otros. Frutos La rosa mosqueta, frutillas, grosellas, cerezas, guindas, saúco, salsa parrilla, maky son las frutas y frutos mas abundantes en la zona. La mayoría de ellos se puede comer en forma de fruta, pero hay algunos que se comen en forma de dulces. Tienen un bajo valor calórico por su escaso aporte de hidratos de carbono. Son especialmente ricas en vitamina C (poderoso antioxidante al igual que los antocianos y carotenoides). En general son buena fuente de fibra, que mejora el tránsito intestinal, y de potasio, hierro y calcio. Contienen taninos de acción astringente y protectora cardiovascular.

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