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Una hija de Osman confirmó parte de su coartada pero siguen las dudas

De todas maneras la fiscalía insiste en que el hombre pudo haber matado a Ruth Sagaut para luego salir y volver, simulando que no había estado en la vivienda.



Claudio Osman alega que es inocente. Que no mató a su esposa, Ruth Sagaut, la madrugada del 18 de marzo pasado. Sostiene que no pudo haberla asesinado porque su hija de 10 años le abrió la puerta de la vivienda, ya que no tenía llave. Afirma que cuando entró a la casa, Ruth ya se había suicidado. Por eso, el testimonio de la niña es una de las piezas importantes del caso.

Ayer, el psicólogo forense Ariel Torres declaró que el relato de la nena en Cámara Gesell “no es armado”. Dijo que fue espontáneo, lógico y lo calificó como probablemente creíble.

Aunque indicó que “todo niño es influenciable, más viniendo de un padre”. La nena confirmó parte de la coartada de Osman: contó que ella le abrió la puerta a su padre, como se había excusado Osman.

Cuando los abogados querellantes preguntaron por qué la declaración de la nena estaba desprovista de emociones, Torres explicó que en este tipo de hechos pueden ocurrir ciertos bloqueos y eso hace “que se vea el relato desprovisto de emociones”. También recordó que existe una memoria traumática por la situación en la que la niña vio a su madre.

La licenciada en psicología Samantha Carbó, perito convocada por la defensa, declaró que el relato de la niña “no estaba estructurado ni influenciado”.

También, lo describió como espontáneo. Explicó que los gestos, la forma de hablar indican si es creíble o no un relato de un niño.

La acusación fiscal sostiene que Osman armó la escena. Y advierte que si bien la niña abrió la puerta para que su padre entrara a la vivienda, había dos llaves. En el juicio, una testigo dijo que Osman tenía una llave que le había entregado Ruth, otros testigos declararon que no estaban al tanto de esa situación.

Para la fiscalía, Osman entró a la casa y golpeó en el rostro a Ruth, mientras los cuatro niños dormían. Después, la estranguló con una soga hasta asfixiarla. Tras cometer el homicidio de la joven de 29 años, de la que se había separado hace un año y medio, Osman salió de la casa, cerró desde el exterior y golpeó la ventana para despertar a su hija.

El homicidio de Ruth, según la fiscalía, ocurrió alrededor de la 1:50 del 18 de marzo pasado en la vivienda que la víctima alquilaba con sus hijos, en la calle Cacique Casimiro al 3859 de esta ciudad.

Por eso, se lo acusa por el delito de homicidio calificado por el vínculo y por femicidio y arriesga la pena de prisión perpetua.

Ayer, se desarrolló la tercera jornada del juicio contra Osman, de 30 años, que declaró el martes que era inocente y que lo iba a demostrar con pruebas. Aunque testigos desvirtuaron la hipótesis del suicidio y advirtieron que es poco probable que Ruth se haya ahorcado.

Es más, señalaron que el golpe en el ojo izquierdo y el sangrado de las fosas nasales que la víctima presentaba fueron provocadas cuando estaba viva.

Ayer, la psiquiátrica forense Verónica Martínez declaró que entrevistó en dos ocasiones a Osman. Concluyó que el imputado presenta una personalidad egocéntrica, narcisista con baja tolerancia a la frustración. Esos rasgos, según Martínez, hacen que Osman “sea más vulnerable o proclive a reaccionar agresivamente”.

El juicio por la muerte de Ruth Sagaut continúa el martes con más testigos; mientras que está previsto que el miércoles a las 8:30 sean los alegatos.

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El juicio por la muerte de Ruth Sagaut continúa el martes con más testigos; mientras que está previsto que el miércoles a las 8:30 sean los alegatos.

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