Una inventora que los ama

Cecilia Tula no puede entender el concepto de caballo sintético, exigido, sometido a la manipulación de una batería de fármacos. Su visión es más romántica. Ama a los caballos desde chiquita.



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Foto: Matías Subat

INVESTIGACIÓN

“Es un animal tan noble que da hasta donde no puede, porque por ejemplo en carreras de endurance (suerte de maratones) el caballo sigue. Si vos le pedís, sigue. No va a parar porque le duela algo”.

Cecilia tiene autoridad en la materia. Esta joven veterinaria y docente universitaria desarrolló un sistema que ayuda a los ejemplares de carrera a alcanzar su máximo rendimiento. Sin un miligramo de anabólico. Y con su sistema ha hecho ganar a dos hermosos ejemplares el Gran Premio República Argentina de Palermo de 2012: Expressive Halo y Manuscrito.

Lo que Cecilia elaboró fue un método de evaluación (“Larctest”) para determinar cuánto fue el esfuerzo que hizo el animal en determinado momento. Cuando el caballo termina de “varear” (entrenar), se le mide su frecuencia cardíaca, ácido láctico en una gotita de sangre (lo que genera el músculo en actividad) y frecuencia respiratoria. Y según la relación de esas tres variables -más condiciones climáticas, distancias de vareo y condiciones de la pista- se obtiene una respuesta de cuánto esfuerzo hizo el caballo. De paso se sabe si hay alguna debilidad en el pulmón o en el músculo. Esto genera un límite para el entrenador.

Hizo esta comparación: “Cuando llevás el auto al mecánico y está parado, eso es el animal en el box. Yo quiero evitar que se lesione. Entonces cuando el veterinario va al hipódromo a las 9 de la mañana a ver al caballo, en reposo, es como un auto apagado. Cuando el animal va a la pista y empieza a entrenar, es el motor que se enciende. Y cuando está volviendo, nosotros empezamos a medir la recuperación: es el motor que todavía está prendido”.

Con los datos recabados, el programa “le dice al entrenador el límite, cuando el animal está pasado de rosca”.

Sostiene Tula que, con este método, “el entrenador pierde menos plata porque el caballo sigue entrenando, no hay que gastar en tratamientos. Tuvimos resultados buenos con posiciones mejores en las carreras… y esas posiciones traen más dinero”.


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