Una pasión que no conoce límites

Hubo récord de aficionados en la prueba de Paraná.



El TC es pueblo.

El TC es pasión.

El TC es un fenómeno difícil de explicar en pocas palabras. Se bancó los cambios y supo encontrar la fórmula para mantener inalterable el sentimiento de los aficionados, que va más allá de pilotos y marcas.

Cuando el TC puso primera en 1937 los pilotos aceleraban en senderos, que más tarde se transformaron en caminos y luego en rutas. Con escasos medios económicos comenzaron a escribir la apasionante historia de la categoría más popular de Argentina.

La velocidad, el peligro, la aventura, la camaradería y el virtuosismo de los pilotos y equipos, generó un sentimiento muy particular en la gente de la época. Nació así el hincha del TC, un seguidor incondicional que transfirió su pasión y la incrementó de generación en generación.

El ruido de los motores, un pueblo acercándole su apoyo y todo un país pendiente de las radios que por ese entonces traían las únicas noticias de recónditos lugares, daban inicio a esta pasión popular.

Las figuras más emblemáticas del automovilismo argentino pasaron por el TC. Detallar los nombres no tiene mayor sentido: quién no conoce los apellidos que hicieron grande a la categoría. Una categoría que, como pocas, pudo tolerar golpes tre

mendos.

Cuando dejó la ruta muchos pronosticaron la desaparición de la categoría. Error, ya que en los autódromos mantuvo su encanto.

El resto es historia reciente, con más de mil pruebas en la historia de una categoría que parece impermeable a la crisis del país, como quedó demostrado en los últimos años, con una cantidad impresionante de participantes, autos modernos -que sólo mantienen de original el casco- y un público fiel. El capítulo más nuevo se escribió el pasado domingo en Paraná, con récord de aficionados. Fueron 62.000 para el presidente de la ACTC, el verborrágico Oscar Aventín (Ver aparte). Algo menos para los organizadores. Miles, más o me-nos, tamaña reunión de público desborda cualquier escenario.

Está claro que en Argentina no hay autódromo con tanta capacidad. Se recaudó más de un millón y medio de pesos, sin contar que no pagan damas, menores y jubilados.

El TC sigue mostrando las cualidades que la mantienen en el corazón del público argentino: paridad, excelentes espectáculos, un altísimo nivel de pilotos, preparadores y chasistas. Y, por sobre todas las cosas, su condición inclaudicable de "pasión y sentimiento".

 

Raúl Bernal

rbernal@rionegro.com.ar

"Disfruté con la gente"

"El contacto con este tipo de público es notable, disfruté con la gente", expresó Esteban Tuero, uno de los tantos pilotos afamados que desembarcó en el TC atraído por el poder de convocatoria y todo lo que mueve en cada presentación la categoría.

Las razones del 'Puma' Aventín

La presencia de más de 62.000 aficionados en el autódromo de Paraná fue confirmada por el presidente de la Asociación Corredores Turismo de Carretera (ACTC), Oscar Aven- tín.

El dirigente declaró que se había registrado un récord en lo que hace a ingreso de público, por lo que desde el pasado sábado se limitó la venta de localidades para evitar desbordes y preservar la seguridad de los aficionados.

Aventín ratificó que "no hay dudas la popularidad y pasión que sigue motivando el TC entre los argentinos".

El interés de los aficionados quedó reflejado des-de el pasado jueves cuando comenzaron a ingresar en gran número al predio del autódromo donde acamparon.

El sábado último, durante los ensayos y clasificación, ya habían ingresado más de 25.000 per- sonas, por lo que se resolvió limitar las entradas para la prueba del domingo.

"Este momento del TC se debe a marketing, historia, pilotos y espectáculos muy emotivos", apuntó Aventín.


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