Una pesadilla impensada para el Tri
“Me equivoqué en todo. Quisimos salir a disputar la posesión, y aunque usamos tres volantes, nunca pudimos controlar el partido. Defensivamente fuimos muy frágiles y Chile disfrutó de un gran rendimiento colectivo. Por nuestro lado, nadie estuvo a su nivel”.
El descargo de Juan Carlos Osorio y su mea culpa en el día después de la catastrófica derrota de México por 7-0 ante C hile. El impulso azteca que rezaba “hasta la final no paramos”, a la pesadilla menos pensada.
“Erré en la selección del grupo y en la parte estratégica y táctica del partido. Asumo toda la responsabilidad de esta derrota”, agregó el colombiano que conduce al Tri desde octubre del año pasado.
“Se suele hablar cuando las cosas salen bien, pero ahora vengo a dar la cara y a pedir disculpas a la afición por la forma tan humillante que hemos perdido”, dijo el volante Héctor Herrera, quien a la vez lamentó del comportamiento de la afición mexicana que desbordó el estadio, que al final lanzó rechiflas e insultos al Tri.
“Es doloroso como en una mala noche te gritan ¡ole! o le gritan ¡puto! a tu propio portero, pero tenemos que darle el pecho a las balas y salir con la cabeza en alto, porque dimos lo que pudimos en el terreno”, añadió el volante del Porto.
“Disculpen. Estamos muy avergonzados. Nos superaron en el campo”, indicó Javier Hernández. “Que te hagan siete goles en un amistoso pasa, pero en un partido tan importante como éste, es muy duro”, reconoció ‘Chicharito’.
Ante Chile, México igualó la peor goleada de su historia. En 1961, el Tri perdió en un amistoso 7-0 ante Inglaterra como visitante. Sin embargo, la del sábado fue la peor derrota de una selección mexicana en un partido oficial.
Los pecados de México
ante Chile
Datos
- Fallas estratégicas. La idea de Osorio fue imitar el planteo de Chile, con un 4-3-3, pero falló en todos los aspectos. No cuidó los espacios a espaldas de los volante y, cuando intentó a atacar, siempre lo hizo en desventaja numérica.
- Falta de intensidad. Tal vez en este punto haya estado la mayor diferencia entre chilenos y mexicanos. La diferencia de actitud y hasta de ganas al encarar cada aspecto del juego fue notable. En el Tri no hubo ni esbozo de reacción o rebeldía para evitar la catástrofe
- Confusión colectiva. Las rotaciones de Osorio se terminaron pagando caro. Ante actuaciones individuales bajas, no hubo respaldo de equipo.
“Me equivoqué en todo. Quisimos salir a disputar la posesión, y aunque usamos tres volantes, nunca pudimos controlar el partido. Defensivamente fuimos muy frágiles y Chile disfrutó de un gran rendimiento colectivo. Por nuestro lado, nadie estuvo a su nivel”.
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