Una pesadilla que comenzó en abril





La racha de lesiones de Lionel Messi en el año comenzó el pasado 2 de abril, en el partido de ida de los cuartos de final de la Champions League ante París Saint Germain, como visitante. Allí, padeció una pequeña rotura fibrilar pero una semana después disputó la revancha y una serie de partidos más hasta que el 12 de mayo se resintió ante Atlético de Madrid, por la liga, y el diágnostico fue una elongación del bíceps femoral de la pierna derecha. Al inicio de la temporada, el 22 de agosto, sufrió un hematoma en el bíceps femoral de la pierna izquierda en la final de la Supercopa española ante Atlético de Madrid. Luego, un mes después, el 28 de septiembre, en un Almería-Barcelona se lesionó el bíceps femoral de la pierna derecha.


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