Una poda óptima multiplica los rendimientos

Introducido por inmigrantes, el cultivo de avellanos tardó en desarrollarse a escala comercial en la región. Hoy el valle inferior del Río Negro es la principal zona productora del país.





Por Silvia Gallo (INTA Valle Inferior)

Otoño. La época de la poda para un correcto manejo de la plantación.

Llega el invierno y es el momento indicado para realizar la poda, una de las tareas culturales más importantes para los frutales. Técnicos del INTA Valle Inferior estudiaron el impacto de esta práctica que trae múltiples beneficios asociados al rendimiento y crecimiento del avellano.
El avellano es una especie que fructifica sobre la madera de un año y su crecimiento vegetativo anual es un factor de producción determinante. Por esa razón, es necesario considerar que, si no realizamos podas es probable que se desencadenen situaciones no deseadas como la falta de renovación de la madera frutal, una progresiva reducción del vigor de los brotes, el aumento las ramas secas y una reducción de la cantidad de yemas florales que impacten en los rendimientos.
La poda tiene múltiples beneficios para los frutales, en la medida en que fortalece a la planta para soportar el peso de los frutos y eliminar las ramas debilitadas que pueden alojar plagas y enfermedades. Asimismo, esta práctica permite eliminar el follaje excesivo y controlar el ángulo de crecimiento para que los árboles reciban mayor cantidad de luz directa sobre una mayor superficie y aumenten su capacidad de fotosíntesis.
En el avellano, la poda de producción incide directamente en el crecimiento de los brotes y en la iluminación de la parte interna de la copa, favoreciendo la formación de yemas fructíferas. Para tener una elevada productividad, esta especie necesita alcanzar crecimientos anuales entre 15 y 40 cm. Si los crecimientos no llegan a los 15 cm, los brotes son débiles y prácticamente estériles, lo que disminuye sensiblemente la producción de frutos.

Primavera. Los resultados de la poda, a la vista.


El grupo de profesionales del área de fruticultura del INTA Valle Inferior realizó estudios en cinco montes adultos de la misma variedad de avellanos y determinó que en los montes no podados, muy ramificados, el crecimiento anual era escaso (inferior a 15 cm/brote), junto a producciones medias anuales que rondaban los 1.000 a 1.500 kg/ha. Sin embargo, aquellos montes que habían recibido poda de producción tuvieron crecimientos anuales superiores a 20 cm, con volúmenes medios de cosecha cercanos a los 2.000 a 2.500 kg/ha.
El avellano es uno de los frutos secos menos conocidos en nuestro país. Sin embargo, su estudio y la búsqueda por mantener y mejorar la productividad es determinante, ya que la producción de avellanas está concentrada principalmente en nuestra región.

“La poda a tiempo junto a un adecuado manejo hídrico y nutricional, permite obtener el máximo potencial productivo”.

Silvia Gallo (INTA Valle Inferior)


A fines de la década del ‘70, en el marco de la búsqueda de nuevas alternativas de producción, comenzaron los estudios sobre el comportamiento del avellano en la Estación Experimental Agropecuaria Valle Inferior del Río Negro. Las observaciones y experiencias realizadas permitieron que el cultivo comenzara una lenta pero sostenida difusión regional. Estos esfuerzos convirtieron esta zona en la principal productora de avellanas del país, con una superficie de cultivo cercana a las 600 hectáreas y una producción estimada de 350 toneladas, volumen que se incrementa año a año por la entrada en producción de nuevos montes.
El Corylus avellana L, así su nombre científico, es originario del hemisferio norte y se encuentra en las regiones templadas de Asia, Europa y América del Norte. Tiene la particularidad de presentar flores masculina y femeninas separadas en un mismo árbol pero no pueden polinizarse entre sí, por lo que al momento de proyectar una plantación, se requiere de una cuidadosa elección de variedades (principal y polinizadoras) que sean compatibles y coincidan en su período de floración. Se poliniza sólo por el viento y su floración ocurre durante el período invernal. En la zona del Valle Inferior del Río Negro, la cosecha se inicia a mediados de febrero.
Es una especie que produce bien en climas moderados, con una pluviometría superior a 800 mm y humedades relativas elevadas, siendo muy sensible al déficit hídrico. Se adapta a distintos tipos de suelo y no tolera terrenos con dificultades de drenaje.
En estado natural el avellano es un arbusto, por lo que la emisión de rebrotes es común todos los años. Para que la planta crezca saludable, florezca y proporcione frutos, necesita que se cumplan una serie de condiciones como la elección de sustrato, abono, riego y poda adecuada.
Por todo esto, es importante considerar que la poda junto con un adecuado manejo hídrico y nutricional, permite obtener el máximo potencial productivo y mantener altos volúmenes de cosecha (superiores a 2000 kg/ha) en plantaciones adultas de avellano.

En números

2.000
Los K/Ha que pueden obtenerse con una poda adecuada en plantaciones adultas de avellanos.
15 Cm
Es el crecimiento anual que debe superar una planta de avellanos.

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