Una roquense entre las mejores del mundo

Angela Danil de Namor es una reconocida bioquímica de Roca que figura entre las "Grandes Mujeres del Siglo XXI", elegida por una importante publicación de EE. UU. Anticipando el Día Internacional de la Mujer, "Río Negro" ofrece el perfil de una científica del Valle que supo ganarse un espacio destacado dentro del conjunto de personalidades femeninas que marcaron un antes y un des

Redacción

Por Redacción

Más allá de los problemas estructurales que la educación universitaria en Argentina padece en la actualidad, el país siempre supo exportar, los últimos dos siglos, profesionales e investigadores de la más alta calidad.

Dentro de este marco, el valle también tiene un representante que llena de orgullo los corazones roquenses: una bioquímica, que además de ser una de las pocas profesoras universitarias mujeres en el Reino Unido, figura también entre las mujeres más destacadas del mundo en todo el siglo XXI.

Angela Danil de Namor es una científica orgullosamente roquense que hace 35 años decidió partir, junto a su marido, a la vieja Europa en busca de oportunidades educativas que lamentablemente el país no podía ofrecerle. Allí realizó un doctorado con honores en la Universidad de Surrey que luego le valió la titularidad de la cátedra de Química de esa universidad, cargo nunca antes ocupado por una mujer en la institución y que muy pocas ostentan en el Reino Unido.

Por si eso fuera poco, fue elegida como una de las «Grandes Mujeres del Siglo XXI», junto a Eva Perón, Grace Kelly y la madre Teresa, por el Instituto Biográfico Americano (ABI), una prestigiosa organización de Estados Unidos que se dedica a promocionar las artes y las ciencias para la posteridad y elabora anualmente registros históricos de los personajes más sobresalientes de las distintas especialidades académicas.

El año pasado, Danil figuró entre las 1.000 mujeres más influyentes y creativas del siglo XXI y también fue incluida en el volumen «Quién es quién en Ciencia e Ingeniería», texto elaborado y publicado por ABI Internacional.

Angela se especializa en termodinámica de la química supramolecular, diseño, síntesis y caracterización de ma

teriales nuevos con propósitos de descontaminación, procesos de intercambio de iones y electroquímica. A principios del año pasado, brindó una conferencia magistral sobre los alcances de la química supramolecular y sus aplicaciones en el campo de la contaminación ambiental, ponencia que le otorgó amplio reconocimiento internacional y llamo la atención de ABI Internacional.

La bioquímica cuenta como empezó su amor por la ciencia desde niña: «estaba muy ansiosa de aprender desde pequeña y dediqué una buena parte de tiempo a leer revistas educativas. Durante la escuela primaria me destaqué particularmente en materias que requerían un importante cantidad de investigación. Mi padre fue una de las personas que más me alentó. El creía firmemente que la educación era una prioridad y que las mujeres debían tener un título para triunfar en la vida».

Es así que cuando sólo tenía 11 años le pidió que escribiera y pronunciara un discurso en una ceremonia pública que se realizó en 1952 en el Teatro Municipal de Bahía Blanca en ocasión de la visita de un senador. El resultado fue muy exitoso y gracias a ello ganó mucha confianza en sí misma, cualidad que sería fundamental para afrontar los futuros desafíos que la vida le propuso. De todos modos, la atracción que la química generó en ella se manifestó recién en 1955, cuando conoció a su marido, el doctor Melhem Namor.

«Él era estudiante de Ingeniería Química en la Universidad Nacional del Sur y yo hacía la escuela secundaria en el Colegio Nacional de Bahía Blanca. Como quería participar activamente de las discusiones que él y su entorno tenían, empecé a leer sobre el tema. Me casé en 1958 y después del nacimiento de nuestro hijo, en 1959, me anoté en la carrera de bioquímica y en 1961 nació nuestra otra hija»

«En ese tiempo no era usual que una mujer casada con familia siguiera una carrera tan demandante como Bioquímica, que insumía mucho tiempo en el laboratorio con las prácticas. Los círculos sociales y familiares, excepto mi padre y marido, no estaban muy contentos con la idea», comenta. De todos modos, tuvo siempre el firme apoyo, además de ellos, de sus hijos y de su padre político.

El trecho que la separaba del título universitario resultó en ocasiones por demás dificultoso y con muchas situaciones adversas, entre ellas la muerte de su padre, pero que no alcanzaron a amedrentarla. Logró graduarse en diciembre de 1967. A partir de allí no paró de crecer. Se radicó en Londres e hizo un doctorado en la Universidad de Surrey, lugar en el que actualmente se desempeña como profesora y directora de laboratorios de química (ver aparte).

Esta roquense de amplia sonrisa define su filosofía personal en tres puntos principales: «determinación, planeamiento estratégico para el uso eficiente del tiempo disponible y compromiso con el trabajo académico». (AR)

Nota asociada: Una trayectoria envidiable  

Nota asociada: Una trayectoria envidiable  


Más allá de los problemas estructurales que la educación universitaria en Argentina padece en la actualidad, el país siempre supo exportar, los últimos dos siglos, profesionales e investigadores de la más alta calidad.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora