Una semana de sorpresas

Además, con escaso disimulo, Sobisch celebró el golpe político que los concejales de su partido le dieron al intendente radical Horacio Quiroga, al activar el mecanismo del juicio político, una decisión que coloca una piedra en el camino del ahora ¿referente kirchnerista?

Sobisch habló del caso Quiroga al término de un acto oficial, al promediar la semana. Lo hizo con medias palabras y gestos que no hicieron otra cosa que confirmar su influencia en el decisivo voto de los concejales del MPN.

«Los concejales no consultaron conmigo esta decisión; pero si lo hubieran hecho les habría dicho que hay que aplicar la ordenanza y la Carta Orgánica», expresó el gobernador que, entre sonrisas, respondió preguntas referidas al juicio político contra Quiroga.

Hasta aquí Sobisch y el intendente de la capital mantuvieron un vínculo amistoso, y los dirigentes de la oposición han reprochado al radical la fluida relación que lo unió al oficialismo provincial.

El último gran cortocircuito del intendente de la ciudad con sus ahora potenciales socios ocurrió durante la Convención Constituyente, donde los dos representantes del quiroguismo le dieron votos claves al sobischismo para que el gobernador avanzara con la reforma constitucional. En ese ámbito, los representantes del kirchnerismo le dijeron de todo a Quiroga y a su gente.

Pero en política siempre hay pasaje de regreso. El viernes a la noche, algunos de esos representantes del kirchnerismo que criticaron a Quiroga en la Convención le dieron respaldo, con aplauso incluido, en el acto que organizó la vertiente denominada Compromiso K.

Justo en la que fue tal vez la peor semana de su carrera política, Quiroga obtuvo una clara señal de respaldo de la Rosada a través de Oscar Parrilli, secretario general de la Presidencia, y de Carlos Zannini, secretario Legal y Técnico de la Presidencia, los dos funcionarios de mayor rango del gobierno nacional que participaron del encuentro de referentes patagónicos alineados en el proyecto del presidente Néstor Kirchner.

¿Será Quiroga el candidato de Kirchner para enfrentar al MPN? «Ustedes son muy inteligentes», respondió irónicamente Parrilli, un neuquino que hoy mira la política desde arriba.

Quiroga confía en que ninguno de los dos juicios políticos en su contra prosperarán y que, en definitiva, la suerte estará de su lado. Por el momento sólo se han aceptado las dos denuncias: una es por el derrumbe de una obra en construcción que mató a una mujer mientras dormía en su casa y la otra por la demolición de una vivienda que fue defendida por su dueño con su propia vida. Sin embargo, para la continuidad de este proceso, el MPN necesita un voto adicional que, por ahora, no tiene.

Algunos kirchneristas sostienen que es necesario defender a Quiroga porque es el MPN el que sale a cruzarlo para reducir las posibilidades de un adversario de riesgo.

Con dos movimientos, el de la fotografía con los precandidatos de su partido y el fósforo todavía humeante en la mano con el que encendió la mecha en el Deliberante, Sobisch demostró que, por ahora, no piensa jubilarse de la política local.

El gobernador apuesta a una interna sin sobresaltos. Pero si no es posible alcanzar ese objetivo, les pidió a Sapag y a Salvatori que libren una batalla política de baja intensidad. Mientras tanto intentará, como ya lo está haciendo, limar las pretensiones de los precandidatos con el objetivo de que ninguno se apropie antes de tiempo de su liderazgo.

Bajar el precio a los competidores internos y externos se ha transformado por estos días en el deporte preferido del gobernador y presidente del partido provincial.

Sectores de la oposición opinan que la interna del MPN es mitad verdad, mitad mentira y que, desde que se lanzaron las precandidaturas, hay una estrategia para simular la pelea.

«No existe una pelea real por dos proyectos distintos en el MPN y hay temas centrales de la vida institucional que definen lo que está ocurriendo. Es llamativo, por ejemplo, el silencio de Salvatori y Sapag sobre el archivo de la causa Manganaro por enriquecimiento ilícito», reflexionó esta semana un vocero de la oposición que omitió mencionar que también Quiroga optó por no opinar del tema.

La alusión de la fuente no tiene nada de ingenua. Hablar de la causa Manganaro conduce a emitir un juicio de valor sobre qué tipo de Justicia tiene esta provincia y acerca del Poder Judicial que refundó Sobisch, una tarea que comenzó con el reemplazo de todos integrantes del Tribunal Superior de Justicia en tiempo record y en medio de escándalos. «Si hablan del Poder Judicial tendrían que pelearse frontalmente con Sobisch y nadie parece estar dispuesto a hacerlo en el oficialismo», agregó la fuente de la oposición.

La última palabra sobre la interna aún no ha sido formulada. Esta semana podrían surgir novedades. Hay que esperar «una semanita», dijo el gobernador cuando habló sobre la confrontación Sapag-Salvatori en el mismo acto oficial donde envió el mensaje cifrado a Quiroga por el juicio político.

El punto en discordia se llama ahora Jorge Lara, el actual jefe de Gabinete.

El sobischismo pidió pista con el funcionario en la fórmula de Sapag, pero el reclamo no prosperó, según dijeron fuentes del sapagismo.

El plan alternativo del gobernador sería el ingreso de Lara como compañero de fórmula de Salvatori, una jugada política que definitivamente le daría otra dinámica a la interna.

Cuando todas las cartas estén sobre la mesa se sabrá si finalmente Sobisch se mantiene prescindente, como lo prometió, o si se transforma en un actor más de una pulseada por el poder en la que cuesta reconocer quién es el oficialista y quién es el opositor.

 

 


Además, con escaso disimulo, Sobisch celebró el golpe político que los concejales de su partido le dieron al intendente radical Horacio Quiroga, al activar el mecanismo del juicio político, una decisión que coloca una piedra en el camino del ahora ¿referente kirchnerista?

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