Una transición tardía

Cruje la economía por la decisión de YPF y el cargo de Galuccio. La salida al conflicto docente sería acotar la duración del acuerdo.

Redacción

Por Redacción

Como si fuera una carrera de vallas, en la que la próxima es más dificultosa, la decisión de YPF de reducir la actividad en Vaca Muerta puso en alerta a la clase política neuquina. La actividad hidrocarburífera es la que sostiene la economía provincial y permite mantener la estructura estatal vía recaudación de impuestos y regalías. Todavía no se terminó la batalla del inicio de las clases con paro, como sucedió en 14 de los últimos 28 años. El gremio resolvió otra medida de 48 horas para la semana que se inicia, que la unirá a la jornada institucional del jueves. El lunes pasado el exgobernador Jorge Sapag estaba en Copahue. Habló por teléfono con Omar Gutiérrez, con quien acordó que no iría a la inauguración del 45º período ordinario de sesiones en la Legislatura, el martes a la tarde. No se pudo reconstruir de quién fue la idea de la ausencia. Concordaron que iban a dejar trascender que era lo mejor para alejar los comentarios sobre la influencia del exgobernador, devenido en coordinador interinstitucional del gobierno neuquino, en el binomio gobernante. En definitiva, fue la ausencia más notoria de lo que fue la presentación formal –11 meses después de resultar electo– de la hoja de ruta de Gutiérrez. Sobresalieron frases como la de dar vuelta la página de la historia de las confrontaciones mientras el gremio acampó fuera de la Legislatura para manifestar su rechazo a la oferta salarial hecha por el gobernador. No le propinó ninguna frase más allá de la reiterada amenaza de descontar los días no trabajados que, históricamente, no se hace porque no todos los directores informan sobre la adhesión al paro o, luego, se negocia la devolución. Amén de la apertura política para incrementar los mecanismos de democracia semidirecta y reducir los atajos para llegar a cargos electivos, no hubo un diagnóstico de la situación actual. El presupuesto se aprobó con déficit y, encima, en base a variables que ya cambiaron como el precio del barril de petróleo y el dólar a 9,50 pesos. Gutiérrez ha dicho que por cada dos pesos de más que ingresa por regalías uno se va para pagar la deuda contraída en dólares. La coparticipación federal aumentó casi como lo previsto, ni un peso de más, y la recaudación provincial creció pero no como en otras épocas doradas. De un 11,5% de aumento que se ofreció a los docentes se pasó a un 37%, con algunos intermedios. La propuesta rechazada era anual, puede reconvertirse en semestral, como con el resto de los gremios, pero lo que quedará sin mensurar es el desgaste. El viernes, el senador y titular del gremio petrolero, Guillermo Pereyra, convocó a una cumbre en Casa de Gobierno. Le amargó la mañana a Gutiérrez que disfrutaba de la inauguración de una escuela técnica en Plottier. Miguel Galuccio había dicho que iba a reducir un 25% la inversión en Vaca Muerta, ese complejo económico que se levantó sobre una base de un barril a más de 110 dólares y ahora, a 30 dólares, es una sangría. Gobierno, empresarios y legisladores nacionales aunaron fuerzas. “Quedamos en medio de una transición hasta el 4 de abril cuando se haga la asamblea del directorio de YPF, pero nosotros no llegamos a esa fecha”, dijo una fuente oficial que aseguró que este lunes a las 9 habrá un encuentro con quien está en el centro de la escena, el titular de la petrolera. El presidente Mauricio Macri y su ministro de Energía no han dicho “esta boca es mía” en relación con su proyecto para la petrolera estatal. “Es notorio que Guillermo se hizo el distraído porque él había dado el ok al preventivo de crisis y ahora lo deja solo a Galuccio”, contó la fuente, que insistió: “El problema es con YPF, no es con las otras operadoras”. En suma, frente a la amenaza del principal sostén económico neuquino asoma el nuevo precio del gas como una opción para mantener la actividad. Se indicó que el mismo Galuccio es reticente a abonar esa salida porque aduce que se le debe varios miles de dólares en concepto del subsidio por el gas nuevo. La gran incógnita que por lo bajo expresaron los asistentes de la cumbre petrolera neuquina es si el CEO de YPF va a continuar en el cargo. En la transición, el hilo más delgado es la economía del monocultivo neuquino.

Opiniones

Mario Rojas mariorojas@rionegro.com.ar


Como si fuera una carrera de vallas, en la que la próxima es más dificultosa, la decisión de YPF de reducir la actividad en Vaca Muerta puso en alerta a la clase política neuquina. La actividad hidrocarburífera es la que sostiene la economía provincial y permite mantener la estructura estatal vía recaudación de impuestos y regalías. Todavía no se terminó la batalla del inicio de las clases con paro, como sucedió en 14 de los últimos 28 años. El gremio resolvió otra medida de 48 horas para la semana que se inicia, que la unirá a la jornada institucional del jueves. El lunes pasado el exgobernador Jorge Sapag estaba en Copahue. Habló por teléfono con Omar Gutiérrez, con quien acordó que no iría a la inauguración del 45º período ordinario de sesiones en la Legislatura, el martes a la tarde. No se pudo reconstruir de quién fue la idea de la ausencia. Concordaron que iban a dejar trascender que era lo mejor para alejar los comentarios sobre la influencia del exgobernador, devenido en coordinador interinstitucional del gobierno neuquino, en el binomio gobernante. En definitiva, fue la ausencia más notoria de lo que fue la presentación formal –11 meses después de resultar electo– de la hoja de ruta de Gutiérrez. Sobresalieron frases como la de dar vuelta la página de la historia de las confrontaciones mientras el gremio acampó fuera de la Legislatura para manifestar su rechazo a la oferta salarial hecha por el gobernador. No le propinó ninguna frase más allá de la reiterada amenaza de descontar los días no trabajados que, históricamente, no se hace porque no todos los directores informan sobre la adhesión al paro o, luego, se negocia la devolución. Amén de la apertura política para incrementar los mecanismos de democracia semidirecta y reducir los atajos para llegar a cargos electivos, no hubo un diagnóstico de la situación actual. El presupuesto se aprobó con déficit y, encima, en base a variables que ya cambiaron como el precio del barril de petróleo y el dólar a 9,50 pesos. Gutiérrez ha dicho que por cada dos pesos de más que ingresa por regalías uno se va para pagar la deuda contraída en dólares. La coparticipación federal aumentó casi como lo previsto, ni un peso de más, y la recaudación provincial creció pero no como en otras épocas doradas. De un 11,5% de aumento que se ofreció a los docentes se pasó a un 37%, con algunos intermedios. La propuesta rechazada era anual, puede reconvertirse en semestral, como con el resto de los gremios, pero lo que quedará sin mensurar es el desgaste. El viernes, el senador y titular del gremio petrolero, Guillermo Pereyra, convocó a una cumbre en Casa de Gobierno. Le amargó la mañana a Gutiérrez que disfrutaba de la inauguración de una escuela técnica en Plottier. Miguel Galuccio había dicho que iba a reducir un 25% la inversión en Vaca Muerta, ese complejo económico que se levantó sobre una base de un barril a más de 110 dólares y ahora, a 30 dólares, es una sangría. Gobierno, empresarios y legisladores nacionales aunaron fuerzas. “Quedamos en medio de una transición hasta el 4 de abril cuando se haga la asamblea del directorio de YPF, pero nosotros no llegamos a esa fecha”, dijo una fuente oficial que aseguró que este lunes a las 9 habrá un encuentro con quien está en el centro de la escena, el titular de la petrolera. El presidente Mauricio Macri y su ministro de Energía no han dicho “esta boca es mía” en relación con su proyecto para la petrolera estatal. “Es notorio que Guillermo se hizo el distraído porque él había dado el ok al preventivo de crisis y ahora lo deja solo a Galuccio”, contó la fuente, que insistió: “El problema es con YPF, no es con las otras operadoras”. En suma, frente a la amenaza del principal sostén económico neuquino asoma el nuevo precio del gas como una opción para mantener la actividad. Se indicó que el mismo Galuccio es reticente a abonar esa salida porque aduce que se le debe varios miles de dólares en concepto del subsidio por el gas nuevo. La gran incógnita que por lo bajo expresaron los asistentes de la cumbre petrolera neuquina es si el CEO de YPF va a continuar en el cargo. En la transición, el hilo más delgado es la economía del monocultivo neuquino.

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