Una travesía hacia los secretos de la bahía San Antonio

La excursión une Las Grutas, el Puerto y SAO.



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Centenares de postales naturales, inclusive subacuáticas, pueden ser disfrutadas en el paseo.

PUERTO SAN ANTONIO ESTE (ASA) Si contemplar el mar desde la costa atentos a la vida que late en el paisaje es una experiencia única, aún más sorprendente es perderse por la rica geografía de la bahía San Antonio, descubriendo ‘desde adentro` los secretos de la fauna local. Esa travesía es posible gracias a una excursión que recorre los tres sectores que conforman San Antonio Oeste, aunque desde un punto de vista diferente, ya que el mar que une y le aporta su magnificencia a este recodo de la costa rionegrina será el que guíe el derrotero de los curiosos visitantes. Es que el viaje se realiza a bordo de “Marnatal” un moderno semirrígido que parte desde una base de operaciones a metros del segundo mirador de esta villa portuaria, a alrededor de 65 km de Las Grutas y a la que se accede transitando por ruta 3, aunque son varias las empresas que ofrecen la posibilidad de realizar este paseo, y se ocupan de llevar al contingente desde el balneario grutense en combis climatizadas, como en el caso de una firma de excursiones en la tercera bajada. Ya en el Puerto y una vez colocados los chalecos salvavidas, los excursionistas podrán subir a bordo de la embarcación que por más de dos horas se convertirá en un palco de lujo para apreciar de cerca esa naturaleza que parece tornarse esquiva desde la orilla. El estado de la marea e incluso la dirección del viento son los que definirán la primera de las estaciones de la trayectoria, que podrá orientarse hacia la Isla de las Gaviotas o Banco Víbora. Surcando el agua, los viajeros podrán tomar contacto directo con aquellos ‘personajes’ que sólo habían logrado intuir desde la costa. Por momentos, a escasos metros de la nave, una vibración del mar da paso a la silueta de un lobo marino, que asoma su cabeza y vuelve a sumergirla, mientras una gaviota que segundos antes sobrevolaba ajena a todas las miradas, parece captar la presencia de alguna presa y se zambulle en su busca, convirtiendo a los presentes en testigos de esa rápida maniobra que la carga de energía para continuar su vuelo. Al acercarse a la “isla de las gaviotas”, todo cambia. El verde invade con su esplendor la mezcla de azules que, entre el cielo y el mar, venían desbordando las pupilas de los excursionistas y es hora de descender para recorrer de cerca un territorio en el que las aves mandan. Despacio, para no perturbar el hábitat natural, la recorrida permite apreciar, confundidos entre la profusa vegetación, a un grupo de pichones de la especie. En este punto, los que quieran zambullirse para disfrutar de un chapuzón podrán animarse también a la práctica de snorkeling, con accesorios provistos por el guía de la embarcación. Luego el paseo (que si se inicia en Banco Víbora, incluye una visita a una numerosa colonia de los marinos) continúa hacia ‘Caleta Falsa’, mientras se aprecia la visión plena de la bahía, que va siendo testigo de la caída de un nuevo atardecer. La trayectoria culmina en ‘Punta verde’, en San Antonio Oeste, después de disfrutar en vivo y en directo de una sucesión de rincones dignos de conocer.

Martín Brunella


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