Una triste historia de actos vandálicos
NEUQUÉN
NEUQUÉN (AN).- Los monumentos de la ciudad son históricamente blanco de hechos vandálicos. Desde pintadas y pegatinas hasta jabón y espuma son las agresiones más comunes a las construcciones conmemorativas.
Imágenes clásicas son las consignas con aerosol, y el primero en mostrar un “enchastre” fue el monumento del Centenario, inaugurado para los 100 años de la capital. A pocos meses de cortar la cinta, amaneció una mañana con espuma desbordando la fuente. El municipio lo limpió, reparó las bombas y cañerías afectadas y a los pocos meses volvieron a tirar detergente en su interior.
Lo mismo ocurrió con el monumento a San Martín, que a la semana de estrenar la cascada de agua y la fuente, manos anónimas volcaron detergente y glicerina. La indignación del intendente Horacio Quiroga fue tal, que le solicitó al ministro de Seguridad provincial, Gabriel Gastaminza, los videos de las cámaras de seguridad para identificar al autor.
Días antes de conmemorarse el 2 de abril, el Cenotafio a los Caídos en Malvinas es todos los años blanco del vandalismo. El triste saldo: rotura de las placas de vidrio donde se encuentran escritos los nombres de los soldados neuquinos muertos en la guerra, pintadas en sus paredes y destrucción del mobiliario urbano y los sanitarios.
Quizás la “intervención” de este tipo más recordada fue la que realizaron hace cuatro años vecinos de los barrios Alta Barda y 14 de Octubre, cuando frente a la falta de agua por varios días bajaron a la fuente de Ruta 7 y Doctor Ramón, y lavaron los platos sucios y la ropa.
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