Una vertiente color Violeta Britos

La multifacética artista no cesa de crecer creando. Está dedicada al teatro, danza, plástica y salud.





NEUQUEN (AN).-Siempre sorprende, como una luchadora de la sanación del cuerpo, del alma y el pensamiento.

Violeta Britos es una profesional que se supera siempre.

La más tierna denominación que se le podría otorgar es la de maestra. La más tierna, amplia y jugada denominación.

¿Por dónde comenzar?: maestra en la danza, discípula y depositaria de la herencia técnica de María Fux para la Patagonia en danza-terapia. Creadora de la metodología «Danza emotiva» para la sanación desde el arte. Coreógrafa, mujer de teatro desde la dirección, actuación y más. Está trabajando también copadamente desde la plástica.

Una mujer, bella y creativa, que desde su estudio, en Salta 226 de Neuquén, transita varias disciplinas del arte y la salud.

Por estos días se la suele hallar trabajando a cartón lleno, ya que en sus talleres no hay vacantes hasta junio de este año. Está dedicada a la formación de docentes dentro de esa gama enorme de recursos que tan bien maneja.

A la par, ensaya junto a su gente, un espectáculo de danza teatro que en algún momento, en lo que se transitará de este año, subirá a escena. Como si fuera escasa la actividad es «mediadora como artista», trabajando junto a profesionales de la psicología para casos muy puntuales en el área de la salud mental.

 

«Espiedo»: teatro danzado

 

Hace un año Violeta Britos, con Ariel Barreto y Oscar Castello comenzaron a armar un trabajo de laboratorio. Sutil, subterráneamente, con un laboreo inexorablemente prudente siguieron un proceso de investigación para hallar nuevos lenguajes. Generaron la pieza que llaman «Espiedo» y que es pura danza teatro. Partieron del movimiento pero lo desbordaron: movimiento como expresión interior más que externa

¿Por qué espiedo? Porque es una coreografía teatralizada, una relación, un vínculo circular que pareciera no tener fin. «Todo circula en un espacio muy reducido y a medida que trascurre-explicó Violeta-, la obra va tomando más y más temperatura».

Dar una fisonomía con personalidad a este espectáculo, es todo un logro en sí mismo. Sin embargo para Britos, mucho mayor ha sido una comunión de ideales y entrega entre los tres componentes del grupo. Se muestra feliz y agradecida de sus talentosos compañeros, en quienes sólo y tan sólo ha hallado entrega y mucha capacidad. Con Barreto, desde la danza que los une hace muchos años pudieron forjar «Espiedo» bajo la mirada de escritor, arquitecto «un filósofo como es Oscar

Castello» asegura la entrevistada.

Para el armado del espectáculo -que aún no tiene fecha de estreno- utilizaron manifestaciones de conductas sociales, como juegos tradicionales -jugar y vincularse, usado como lenguaje de nexo entre personas.

«Espiedo» comienza mansamente y luego como la vida misma y las relaciones interpersonales «se van desencadenando los conflictos que llevan a la violencia, el no poder parar y no poder zafar. Cuando no se cuidan los afectos terminan apareciendo las miserias y quedamos encallados en lo miserable sin retorno, en las conductas destructivas».

Pero a la vez, Espiedo es y será una apuesta a la vida y así lo han perfilado Violeta, Ariel y Oscar.

 

Un modo de crecer creando

 

Si bien no era el momento ideal para charlar sobre otra de sus actividades, ya que incluye a los docentes y Violeta Britos vivía ayer, el mismo dolor frente al desalojo violento y la agonía de un profesor neuquino, no se pudo obviar hablar sobre esta herida antes de seguir el camino de la entrevista.

Cada tres meses se abren grupos nuevos, en el taller «Crecer creando», que permite herramientas para el trabajo del docente frente a sus alumnos y a nivel institucional. Se concluye trimestralmente con una puesta coreográfica.

Esta formación tiene dos objetivos, dijo Violeta, que el docente comprenda que trabajar desde el cuerpo es en sí mismo un lenguaje -no sólo desde la palabra-, de allí que se recorra un proceso de formación haciendo uso de todas las habilidades.

Se busca la salud desde el propio cuerpo, trabajando con relajación, meditación, técnicas de danza terapia, para pasar luego a ejercicios de creatividad que es un recurso genuino con el que contamos todos los humanos.

Así las cosas, el docente recibe una serie de recursos para hacer frente a su tan especial función social. «La creatividad, dice Britos es un recurso que te permite tener recursos múltiples para enfrentar conflictos». Nada más necesario por esta épocas.


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