Unos 26 millones de argentinos definen el color del Congreso

Hay distritos que darán claras señales a Kirchner.



Los votos de 26 millones de argentinos decidirán hoy el color político que tendrá el Congreso Nacional, en la segunda mitad del gobierno de Néstor Kirchner.

Los resultados definirán simultáneamente la fortaleza electoral de Kirchner, en su principal prueba desde que asumió la presidencia en mayo del 2003.

La forma como el presidente se involucró de lleno en la campaña profundizó el carácter nacional de la elección número 12, desde la recupe

ración democrática de 1983.

Con su veredicto de ganadores y perdedores, el designio de las urnas definirá al mismo tiempo liderazgos oficialistas y opositores a lo largo del mapa nacional, que servirán como punto de partida para el proceso político que se abre de cara a la sucesión presidencial del 2007.

Mañana se eligen 127 diputados nacionales, es decir, la mitad de la cámara baja y 24 senadores, un tercio de la cámara alta. Las provincias que votan senadores son ocho: Buenos Aires, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, San Juan, San Luis y Santa Cruz.

La definición estará en manos de los 26.098.033 argentinos habilitados para votar (13.370.692 mujeres y 12.727.407 hombres). El gobierno busca aumentar la cantidad de legisladores propios en el Congreso nacional, sobre todo apremiado por la escisión duhaldista de la Cámara de Diputados.

Además de delimitar su respaldo en el Congreso, las elecciones servirán para medir el liderazgo de Kirchner en el interior del Justicialismo.

En ese sentido, la disputa central se juega en la provincia de Buenos Aires, que representa el 37 por ciento del padrón nacional. Una victoria indiscutida de la candidata Cristina Fernández de Kirchner en el territorio bonaerense robustecería el control presidencial dentro del PJ.

Por el contrario, un resultado modesto frente a la postulante justicialista Hilda "Chiche" Duhalde incentivaría un núcleo opositor en el interior del PJ. Para sumar afinidades en el Congreso, Kirchner instrumentó un ecléctico sistema de alianzas que, según el distrito, le permitirá incorporar oficialistas a

través de listas del PJ o del Frente para la Victoria, e incluso mediante fuerzas provinciales, como el correntino Frente de Todos y el cordobés Frente Nuevo.

En La Rioja, si bien su repercusión en los números nacionales es modesta, la competencia entre el kirchnerista Angel Maza y Carlos Menem servirá como revancha de la inconclusa segunda vuelta electoral del 2003.

La oposición juega sus principales apuestas en dos distritos de voluminoso caudal electoral: la Capital Federal, donde Elisa Carrió (ARI) y Mauricio Macri (PRO) buscan transformarse en referentes alternativos al gobierno; y en Santa Fe, donde el socialista Hermes Binner tiene posibilidades de vencer al justicialista Agustín Rossi.

El desempeño de Macri en Capital, Ricardo López Murphy en Buenos Aires servirán, además, para comparar fuerzas en el interior de PRO, la principal fuerza de centro derecha.

La historia indica que, desde 1983, los números nacionales de las primeras elecciones legislativas favorecieron a la Casa Rosada, tanto a Raúl Alfonsín en 1985 como a Carlos Menem, en 1991. La única excepción fue el 2001, donde el justicialismo se impuso a la Alianza tre meses antes de la crisis que conmovió la estructura económica y social de la Argentina.

La elección de hoy servirá también para renovar bancas en legislaturas provinciales y concejos deliberantes e intendentes en gobiernos municipales.

El voto es obligatorio para todo aquel ciudadano habilitado mayor de 18 años, incluso para aquellos que hoy cumplan la mayoría de edad, y menor de 70 años, aunque los septuagenarios que deseen votar pueden hacerlo. Están eximidos de participar en la elección, los dementes declarados en juicio o recluídos en centros mentales, los sordomudos que no escriben, los condenados por delitos, los enfermos y quienes se encuentren a más de quinientos kilómetros del lugar de votación. (DyN y Télam)

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