Unos 90 mil curas casados exigen el fin del celibato

La Federación Europea de Curas Católicos Casados reunidos en Madrid reclaman que la Iglesia Católica rompa con “la hipocresía”.

Redacción

Por Redacción

IGLESIA CATÓLICA

El movimiento internacional de curas católicos casados, que agrupa a unas 90.000 personas en todo el mundo, defienden un tipo de Iglesia no asentada de manera férrea sobre un sacerdote exclusivamente varón, célibe y clérigo. Así lo hicieron saber en un comunicado final luego de participar en el Congreso Internacional de la Federación Europea de Curas Católicos Casados, con el lema “Curas en unas comunidades adultas”, en Madrid.

Fueron más de cien personas, procedentes de quince países, hicieron un balance de los casi cuarenta años de recorrido del movimiento, según informa el portal especializado ReligiónDigital.com.

La fecha coincide con el cincuenta aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II y el décimo aniversario de la constitución de la confederación internacional de estos movimientos.

En las conclusiones del Congreso, se muestran convencidos de que el modelo de cristiandad mayoritariamente imperante “está desfasado cuando no acabado”, por lo que consideran “necesaria y urgente” una renovación de la Iglesia hacia un modelo comunitario.

Sostienen que el eje de la transformación no está en el cura ni en la jerarquía eclesiástica y subrayan que solamente las comunidades “adultas” pueden llevar adelante un cambio estructural.

Precisan que los componentes de estas comunidades viven la igualdad, la corresponsabilidad y la fraternidad, sin girar en torno a la figura del cura, que ha reunido todas las tareas y responsabilidades en su persona.

Entre sus características, está elegir y encomendar las tareas, servicios y ministerios a las personas que consideran más preparadas y adecuadas, sin distinción de sexo ni de estado.

El movimiento internacional de curas católicos resalta que estas comunidades son una realidad y se muestra decidido a luchar para que cada día sean más numerosas, aunque reconoce que su apuesta es “problemática”, en ocasiones, “bordeando la ilegalidad, pero no por capricho ni de forma arbitraria, sino por fidelidad a valores evangélicos”.

En el comunicado final del congreso señalan también:

* “Estamos convencidos -y en ello coincidimos con otras comunidades de iglesia- de que el modelo de cristiandad mayoritariamente imperante está desfasado cuando no acabado; y lejos de ayudar a la implantación del Reinado de Dios, es con frecuencia un obstáculo para la vivencia de los valores evangélicos. Un nuevo tipo de iglesia es urgente para poder colaborar frente a los retos que el ser humano tiene planteados.

* “Para la renovación de la Iglesia y de las comunidades de creyentes hacia un modelo activamente comunitario de Asamblea del Pueblo de Dios, es preciso un cambio estructural; no son suficientes los meros cambios personales. Hay una inercia de siglos que actúa como un peso muerto y dificulta cualquier cambio progresivo.

* “Nuestra andadura nos ha hecho experimentar y comprender que el eje de esa transformación no está en el cura -célibe o no célibe: no es ese el reto principal- ni en la jerarquía eclesiástica, sino en las características de la comunidad: solamente las comunidades adultas, maduras, pueden llevar a cabo esa transformación estructural necesaria y urgente. La estructura actual tiende a perpetuar el inmovilismo y el cambio de formas sin ir al fondo.

* “Esas comunidades adultas -ya existentes, en ocasiones ignoradas o perseguidas, pero por incentivar- son comunidades donde sus componentes viven la igualdad, la corresponsabilidad, la fraternidad y sororidad, sin girar en torno a una figura -el cura- que ha ido reuniendo a lo largo de la historia todas las tareas y responsabilidades en su persona.

* “Esa adultez y mayoría de edad les permite adaptarse a las exigencias culturales y sociales de nuestro mundo cambiante, vivir y formular la fe de otra forma y organizarse desde dentro según sus necesidades. Son libres y ejercen la libertad. No viven desde la obediencia, sino desde la creatividad.

* “Y, finalmente, entre sus características está elegir y encomendar las tareas y servicios y ministerios a las personas que consideran más preparadas y adecuadas para cada tarea, sin distinción de sexo ni de estado. Luchan por ser comunidades abiertas, inclusivas, desde la pluralidad y el respeto”.


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