Urnas: la UCR dibuja y descarta

Despacio, ajena a presiones, tomándose su tiempo y sin manejar nombres con énfasis, la UCR rionegrina piensa en sus candidatos a diputados nacionales. Lo hace sin apuro y en relación con lo que, en ese sentido, haga la oposición. Se vuelve a hablar de Bautista Mendioroz



A espasmos.

Así va construyendo el radicalismo rionegrino el perfil de sus candidatos a diputados nacionales.

A hoy, lo único que el partido tiene bien atado en esta materia es que no habrá internas para definir el tema, al menos en términos de compulsa de significación.

Y también existen razones para sostener que otra cuestión ya está sellada: el gobernador Miguel Saiz será la definición misma de máximo elector a la hora de designar.

Este ejercicio de poder por parte de Saiz está respaldado por un amplio consenso logrado en el grueso de la dirigencia de mayor peso en el gobierno y el partido.

Una operación por ahora libre de acechanzas. Pero que debido a piruetas, propias de la política, podría tenerlas si el ex gobernador Pablo Verani decide ponerse en carrera.

Verani niega esa posibilidad. Y Saiz, persuadido de que una decisión en sentido contrario sería para él una cuestión de poder, lo compromete.

– ¿Usted le cree a Verani?- le preguntó este diario al gobernador.

– Sí, creo en lo que dicen las palabras- respondió.

Pero así como en el frente interno radical Saiz cosecha consenso para ser el gran elector, desde el mismo escenario se le emite una señal nada confusa: al menos el primer candidato a diputado nacional debe ser de puro cuño radical.

Saiz captó el mensaje. Sabe que está dirigido en dos direcciones.

Una: que aun admitiendo que el intendente de Bariloche, Alberto Icare, es un aliado esencial para las urnas, no le cabe elegir la primera banca.

Dos: El partido tampoco digeriría con fluidez que el gobernador opte por su íntimo amigo y colaborador Alberto Croceri, peronista con periplos por otras fuerzas.

– No pasa- se le escuchó decir a Saiz cuando entre sus íntimos reflexiona sobre la candidatura en cuestión.

Y cuando en el interior del partido y gobierno se aborda este tema, los puntos de vista tienen parejo latido. Una coincidencia favorecida por el licuado de diferencias entre las vertientes que, en un ayer no muy lejano, pusieron al radicalismo al borde de la fractura: veranismo / no veranismo.

Porque el surgimiento de recientes diferencias en el seno del partido, al menos hoy, parece estar lejos de llevarlo a encrucijadas de peligroso manejo.

Poco queda en el radicalismo -al menos con significación- de color terminantemente veranista o no veranista.

Saiz no ignora además que la elección del primer candidato radical a diputado nacional está íntimamente relacionada con decisiones que en esa dirección haga la oposición (ver aparte).

¿Pero y qué nombres se manejan en el partido y gobierno para primer diputado?

En los últimos días resurgió el del ex vicegobernador y actual presidente del bloque, Bautista Mendioroz. Cierra hacia dentro del partido en tanto es una arena que ha trabajado durante años. Se suma esto su inserción en distintos planos de la región andina, donde Mendioroz tiene una trama extensa de relaciones. Las forjó en tiempos de flamante ingeniero agrónomo y las consolidó con la política.

Pero Mendioroz se resiste a dejar el terruño. Cuentan que la causa es de estricto orden político: cuando uno parte, se licua poder propio.

Y desde esta perspectiva, Mendioroz tiene antecedentes que hablan de coherencia para el manejo del tema. Así, hace cinco años, cuando los topetazos veranismo/no veranismo ponían calor al mundillo radical, rechazó la banca a senador que hoy luce Luis Falcó.

Un desaparecido de la política rionegrina.

Algo que no quiere Mendioroz, sobre quien quizá se redoblen las presiones para ver si afloja y se entusiasma con una banca en diputados.

Como siempre, el tiempo dirá.

Nota asociada: Situación: “Cuando pienso….”

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