Vacante inevitable



la semana en bariloche

daniel marzal dmarzal@rionegro.com.ar

Por si faltaran pruebas, quedó demostrado lo impensada y azarosa que puede resultar la dinámica de los escenarios políticos. Cuando nada parecía jaquear la situación del ahora ex secretario de Economía, Federico Lutz, una simple inquietud planteada en forma pública por el presidente del Concejo Deliberante de Dina Huapi disparó la tormenta. La crisis escaló con los días y terminó por desmantelar buena parte del gabinete local, después de que el intendente Marcelo Cascón se propuso encuadrar a Lutz al comprobar que el juego propio de su colaborador ya se convertía en un flanco débil para su gobierno. El desplazamiento del supersecretario derivó en la renuncia de tres funcionarios de segunda línea que él había convocado: Pablo Calello, Joaquín Escardó y Ramiro Varise. La expectativa está puesta ahora en los nombres y perfiles que incorporará Cascón para cubrir las vacantes. Con su planteo el concejal de Dina Huapi Danilo Rojas había puesto la lupa en la designación de Lutz como asesor letrado de ese municipio, en paralelo con las funciones que ya desarrollaba en Bariloche desde comienzos de 2009. Por su cargo en la vecina localidad el multifacético abogado tiene asignada una remuneración mensual de algo más de 6.000 pesos, una cifra similar a la que percibía en Bariloche. Lutz aseguró que no había incompatibilidad ni impedimento legal para el doble cargo. Pero su primera defensa no fue argumental sino emocional. Como quien es pescado en falta, atacó con dureza al presidente del Deliberante de Dina Huapi, a quien tildó de “ignorante, vago y traidor”. Cascón consideró que se había pasado de la raya y le pidió una retractación, pero Lutz eludió el pedido de disculpas. El intendente también entendió que no podía enfrentar los cargos simultáneos porque su trabajo en el municipio es “a tiempo completo”. Como Lutz no renunció, optó por removerlo. Desde hace tiempo la relación entre ambos no era la mejor, pero el intendente prefería mantenerlo en un reconocimiento al éxito de su gestión en Economía. Lutz jamás ocultó su vocación por construir una carrera política de amplio alcance, con futura postulación a cargos electivos. Su hiperactividad y su constante generación de proyectos contrastaron con la abulia de muchos de sus pares de gabinete. Claro que algunos de sus gestos generaron situaciones difíciles de explicar. El secretario de Economía (por ejemplo) diseñó y lanzó su propia página web para difundir la actividad del área y “transparentar” cada movimiento de dinero. El ágil y vistoso sitio –que contrasta con la parálisis de la página oficial del municipio– hasta ayer seguía “on-line”, con la foto del ahora ex funcionario. Lo ocurrido con la revelación de sus cargos paralelos y la crisis posterior revelan que Lutz cometió fallos difíciles de entender en un político de sus expectativas. No es lo mejor centrar el debate en la viabilidad jurídica de la doble función, porque si desde allí está permitido seguramente no pasa tan fácil el examen ético y el del sentido común. Si considera que su capacidad le permite abarcar ambas responsabilidades, Lutz pareció no tomar nota de la multiplicidad es reprobable desde la percepción del ciudadano de a pie. Y tal vez la superposición de cargos pueda ser entendible en un funcionario oscuro y sin mayores ambiciones, pero no en un político con aspiraciones legítimas de crecer. Para construir un proyecto político es necesario tener capacidad, honestidad y talento, pero también sensibilidad para interpretar el imaginario popular. En esto Lutz falló. Claro que todo esto no diluye el valor de sus aportes en el ordenamiento económico del municipio y especialmente en su empeño y audacia para impulsar ordenanzas que contribuyeron a cambiar el sistema tributario. Algo que no se animaron a hacer otros gobiernos y aun el actual, antes de la llegada de Lutz. La consigna de que “paguen más los que más tienen” hasta hace poco era letra muerta en Bariloche. Con el nuevo régimen de la tasa de Servicios ese cuadro comenzó a revertir, lo mismo que con el gravamen específico para el cerro Catedral. Resta todavía avanzar con otros proyectos pendientes como la incorporación de los profesionales como contribuyentes comerciales, el monotributo municipal y la urgente actualización de la tasa del casino. El trabajo de Lutz en ese campo supone una exigente prueba para Cascón a la hora de buscarle reemplazo. El intendente se preguntará si pudo evitar la crisis y si había alguna forma de sostener al ahora ex secretario. Pero sin dudas acertó en evaluar que el doble cargo era injustificable ante los vecinos, quienes algún día volverán a votar.


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