“Vamos a despertar al barrio”

Ocho años después Blues de Garage vuelve al ruedo con nuevo nombre. Toca en Neuquén y Allen.

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ROSANA RINS Calle Belgrano al 900. Un garaje con paredes marcadas por la humedad y telas de araña suspendidas del techo. Seis adolescentes con el sueño de convertirse en grandes músicos y una abuela “pata que les hizo la gamba”. Un cartelito escrito a mano pidiendo batero, guitarrista y bajista pegado en varios locales de música. Un llamado telefónico y una cita en una calle de Cipolletti. Mario Vidal, Jorge Anabalón, Santiago Sabatini, Enzo Gullo y Javier Valenzuela reunieron ganas y deseos en ese garaje que la abuela les prestó y en 1995 armaron una banda de blues. En poco tiempo su nombre, Blues de Garage, comenzó a sonar fuerte, muy fuerte. Tanto que compartieron escenario con Pappo, Memphis, Luis Robinson y Las Blacanblus, entre otros músicos conocidos del género. En el 2003 la agrupación se disolvió, con una historia atrás que la dejó posicionada como la primera y más reconocida banda de blues en la región durante los 90. Hoy, ocho años después, los músicos decidieron continuar escribiendo la historia. Blues de Garage –que ahora se llama El Garage Blues y que tiene dos nuevos integrantes, Miguel Couto y Tincho Fuentes– se presentará hoy en el bar de Elordi 149 de Neuquén y mañana en el local de Tomás Orell 163 de Allen. En estos recitales el grupo recordará los temas que fueron parte de los dos discos que grabó: “Malas juntas” y “Despertando al barrio”. Pero, además, estos shows son la antesala de la parte II de Blues de Garage, porque los músicos que ahora son adultos mantienen la misma pasión y el mismo espíritu de hace quince años. Ensayan en el mismo garaje de Cipolletti. Aunque no es el prolijo, acustizado y decorado lugar que era y a pesar de que falta la abuela gamba, sigue siendo “su” garaje. “Hoy el garaje ya no tiene nada de lo que tenía, es como ensayar en un lugar abandonado. Pero es el mismo lugar donde nos iniciamos y, como tal, sigue teniendo la misma magia. Ensayamos formando un gran círculo, mirándonos de frente, y salen cosas muy buenas. Si bien el garaje perdió esa prolijidad y acústica, creo que los recuerdos y las vivencias que encierra nunca se van a ir”, cuenta Santiago Sabatini, el armoniquista de la banda. Sin duda ese garaje encierra muchos recuerdos, pero también los escenarios por los que Blues de Garage pasó en su carrera. “Nunca vamos a olvidar el día que fuimos estrellas de rock. Fue en una Fiesta de la Manzana. Tocamos antes que los Babasónicos ante unas tres mil personas. Antes habíamos compartido vestuario con ellos y cuando era el momento de ir al sector del escenario no tuvimos mejor idea que salir con ellos. Las chicas nos tiraban de los pelos como si fuéramos unos Babas más, nos gritaban ‘Los amamos, los amamos’”, recuerda el músico.


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