“Vamos a tener nuestro hijo”

Por Redacción

Una viuda australiana ganó ayer la batalla legal por el esperma congelado de su difunto marido, aunque carece de la autorización escrita del donante requerida por la ley en el estado de Nueva Gales del Sur para someterse a la fecundación in vitro. “Vamos a tener nuestro hijo”, anunció Jocelyn Edwards, de 40 años, tras escuchar el fallo. La decisión judicial concede a la viuda la potestad sobre los espermatozoides de su esposo, pero tendrá que buscar un lugar fuera de Nueva Gales del Sur para someterse a la fertilización in vitro. Jocelyn y Mark Edwards contrajeron matrimonio en el 2005 y acudieron a mediados del 2010 a una clínica de reproducción asistida. Concertaron una cita el 6 de agosto para comenzar el tratamiento, pero la víspera el marido falleció en un accidente. Al día siguiente un juez autorizó la extracción de los espermatozoides y desde entonces éstos han estado congelados.