Varios casos similares en una zona muy valiosa



El empresario Julio Arrieta -según los dichos de su hijo Ignacio “junto a otros amigos”- obtuvo de la Dirección de Tierras unas 30 hectáreas situadas junto a la Ruta Provincial 2, que sirve de acceso a la villa marítima, a unos tres kilómetros del centro del balneario y a 260 metros de la costa. Ignacio Arrieta confirmó además que su padre, posee otras tierras, ubicadas en la misma zona, pero algunos kilómetros más al este, poco antes de llegar al aeropuerto. En total Arrieta y sus socios tendrían entre 50 y 80 valiosas hectáreas.

“Sí, tengo entendido que hay otras tierras cercanas, pero no sé si son de mi papá o de la gente que trabaja con él”, dijo el joven en diálogo con este medio tras informar que su padre se hallaba ayer de viaje por Chile.

Junto a las 30 hectáreas de Arrieta, en dirección al mar, Tierras de la Provincia entregó otras seis parcelas de casi 2 hectáreas y media cada una a distintos inversores de la zona. Uno de ellos, por caso comenzó a construir un galpón y el Municipio se lo clausuró por no contar con autorización. Al presentar los papeles en la comuna, se supo que el permiso de ocupación otorgado por la Dirección de Tierras especificaba, insólitamente, que el fin de las dos hectáreas era el pastaje.

Horacio García, un constructor grutense, que hace unos cuatro años adquirió la parcela 379257 a un antiguo ocupante de esos campos de apellido Otero, dijo en diálogo con este medio que “al final el único que pagó el terreno fui yo, si lo hubiera solicitado en tierras tal vez lo obtenía gratis”. Por las cinco hectáreas García entregó su casa en Las Grutas a Otero, quien había cedido previamente la mitad del campo para la construcción del laboratorio de moluscos bivalvos.

En tanto, las tierras situadas hacia el sur de la villa, continúan en litigio por el reclamo de los Tarruella, una familia que antiguamente ocupó los campos donde hoy se ubica Las Grutas. Desde mediados de los 70 hasta principio de los 90 los herederos recibieron varias compensaciones por las cesiones de sus terrenos al Municipio local. No obstante, en 1996 Eugenio, uno de los hermanos Tarruella accedió a un favorable acuerdo por el que les volvían a otorgar otras 60 hectáreas entre Las Grutas y El Sótano, quedándose el Municipio con las 405 restantes de ese sector. Tiempo después, Raúl otro de los hermanos distanciado de Eugenio, ocupó esas 405 hectáreas y las alambró con el asesoramiento letrado del ex presidente del STJ, Nelson Echarren.

Manos a la obra para trazar el plan urbanístico

Los habitantes de Las Grutas, los empresarios y las autoridades locales, con la presencia de funcionarios provinciales, se reunirán mañana para trazar los lineamientos clave para la realización del plan director urbanístico del ejido sanantoniense.

Sin embargo, pocos creen que este plan pueda comenzarse cuando las tierras más valiosas e inmediatas al casco urbano que permitirían el desarrollo del centro de veraneo, no se sabe a quién pertenecen y quién puede administrarlas. Además, ante la existencia de grandes inversores como Arrieta, se prevé la realización de obras sobre las que el Municipio no tendrá poder de contralor.

La Dirección de Tierras, según dijo el agrimensor, Juan José Lapi “es quien tiene total dominio sobre esas tierras porque así lo determinó la Fiscalía de Estado.

Ese dictamen -de fines del 2000- nos habilitaría para continuar trabajando -es decir entregando parcelas- aunque con la coordinación del Municipio, pero por ahora no vamos a hacerlo”.

“¿Entre el Centro Minero y Las Grutas quedan más tierras sin ocupantes?”, le preguntó este medio a Lapi. -¿Usted dice espacios libres?, No, ya no quedan más”, sostuvo el agrimensor.

Otros reclamos

Además, tampoco se sabe qué va a pasar con las tierras que reclaman los Tarruella, y menos aún con las tierras cercanas al Puerto de Ultramar. Allí ya comenzó a lotearse parte de la costa, situada en un lugar paradisíaco. El Municipio de San Antonio tampoco intervino en ese entrega a particulares, a pesar de que las tierras están en su ejido y deberían haber pasado a su dominio, según la Constitución Provincial, en 1994.

Tierras todas enormemente valiosas, administradas discrecional y caprichosamente por la Dirección de Tierras, que las otorga “fiadas” a particulares con la simple presentación de un proyecto de mejoras, en muchos casos falso -como el caso de las 2 hectáreas destinadas a pastaje en las que al final se construyó un galpón.

El más beneficiado por la cesión de terrenos por parte de la provincia

El año pasado, cuando se desató el conflicto entre el Municipio y la Dirección de Tierras, los titulares de ese organismo informaron que el pago de los cánones por el uso de las tierras fiscales estaba suspendido ya que una comisión estaba revaluando los terrenos. Las entregas a ocupantes precarios se hacían en forma gratuita.

En ese marco, hace más de un año, Julio Arrieta, recibió 31 hectáreas en cercanías de Las Grutas. Además, su hijo confirmó que otra parcela de similares proporciones se había obtenido unos kilómetros más al este. “No sé si están a nombre de mi papá, porque hay más gente en ese tema”, dijo su hijo Ignacio quien se prestó a responder a las consultas de este medio ya que su padre se hallaba de viaje. Lapi, en tanto, confirmo que Julio Arrieta es el titular de al menos las 30 has. ubicadas al oeste del Centro Minero.

¿Quién es este empresario y por qué fue beneficiado con estos permisos precarios?, son dos de las preguntas que surgen inmediatamente se toma conocimiento de la situación.

Julio Arrieta es un conocido arquitecto barilochense, que hasta hace poco tiempo estuvo al frente de C4 Construcciones. Luego, su empresa cambió de nombre y ahora se llamaba Arrieta y Arrieta Construcciones.

C4 realizó entre otras obras el complejo Marina Cero, en Las Grutas que pertenece a la Federación Médica, con un moderno y lujoso estilo. Además, ha concretado importantes construcciones particulares en la Villa Catedral y en Bariloche.

Pero además de su renombre profesional, Arrieta amplió su campo de acción participando hace algunos años en política, cuando fue secretario de obras Públicas en la gestión de María Severino de Costa en la intendencia de Bariloche. Remo Costanzo, por su parte, no dudó en mencionarlo días antes de las elecciones provinciales del 99 como su aliado en Bariloche si ganaba la gobernación.

Hoy Arrieta pretende mejorar su posición empresarial y para ello fijó su vista en Las Grutas. Pero no está solo en el intento. Según su hijo “otros amigos y gente que trabaja con él” lo acompañan en la labor. Arrieta y “amigos” contaron además con la inmensa generosidad de la Dirección de Tierras de la Provincia. (ASA, AB y AR)


Comentarios


Varios casos similares en una zona muy valiosa