Verani habló con la Alianza, pero no de la crisis

El gobernador justificó la continuidad de la convergencia vía la necesidad de defenderse del PJ. Tampoco se habló de la renuncia de "Chacho" a fin de no incomodar a Julio Arriaga.

VIEDMA (AV).- Un encuentro ficticio. Esa característica tuvo la reunión con la Alianza que convocó para ayer el gobernador Pablo Verani. Cuando se estimaba que se analizaría la crisis por la que atraviesa la convergencia, el mandatario atacó al justicialismo para justificar la continuidad de la sociedad en Río Negro y se obvió en la reunión toda referencia al alejamiento del vicepresidente Carlos Alvarez. En cambio, sobraron gestos del mandatario para consolidar la irrupción de Julio Arriaga en la Alianza y exponer que nada cambió en su relación con el intendente cipoleño.

Ni el documento de la Alianza ni los dichos de Verani evaluó la dimisión de Alvarez. Sólo se avanzó en lamentar su decisión. Explicitó su neutralidad en que cada uno puede adoptar la actitud que le parezca más conveniente. Además, el Frente Grande -el mayor socio- condicionó su continuidad a la estrategia nacional, entonces diluyó sus continuas quejas por "el clientelismo político y falta de participación".

La imparcialidad frente a la renuncia de Alvarez se acordó para evitar así cualquier discrepancia interna. Esta posibilidad desveló últimamente a Verani por un hecho concreto: Arriaga respaldó lo hecho por el ex vicepresidente. Otra señal en favor del intendente: el gobernador lo convocó a la reunión, aunque el único crédito partidario es que ayer impuso como candidato suyo a Alberto Weretilneck para presidir esa fuerza política. Aun así, Verani le asignó igual responsabilidad partidaria y, por las dudas, reiteró la credencial que otorga la amistad del gobernador. Además, al mediodía, ambos mandatarios se reunieron, con pocos testigos.

Por la tarde, el mandatario presidió el cónclave aliancista, acompañado por Bautista Mendioroz, Luis Falcó, Miguel Saiz y Daniel Sartor. Asistieron los socialistas populares Juan José Tealdi y Ernesto Maimone; la intransigente Ana Barreneche; el socialista democrático Francisco Mañak; los desarrollistas Jorge Bollero y Rolando Martín, como también el barilochense Leonardo de Ferrariis, de MUP.

La comitiva del Frente Grande fue la más numerosa. La posición -expresada por Omar Lehner, Arriaga, Guillermo Wood y Julio Accavallo, acompañados por Weretilneck, Eduardo Chironi y, entre otros, Alfredo Martín- fue clara: las maniobras en Río Negro estarán ligadas a la estrategia nacional.

Así, no existieron promesas, tampoco críticas. Así no fueron planteadas viejas quejas frentistas, aunque Verani respondió -igualmente- por consultas periodísticas. "No hay casos de corrupción en Río Negro, sólo se habla del ex BPRN que dejó el gobierno anterior y se habla del Cedepre. Si el clientelismo político es la ayuda a los pobres, voy a insistir en el clientelismo. El gobierno provincial ha integrado de 12 a 15 funcionarios del Frente Grande". Fueron sus dichos.

Sólo los socios advirtieron de la ausencia de contactos aliancistas.

Por eso, Verani reiteró el compromiso de "reuniones periódicas (mínimo mensuales)".

El comunicado ratificó que la "crisis de la Alianza se soluciona con más Alianza" y recordó que "el objetivo principal es dar continuidad a las acciones para cambiar el modelo heredado por el menemismo".

Esas críticas fueron incluidas por pedido de Verani. Sus declaraciones bien confirman esa direccionalidad.

"En Río Negro se ha ratificado la voluntad de la Alianza y lamento ocasionarles a los peronistas semejante desilusión". Advirtió que la sociedad en Río Negro y "la gobernabilidad del presidente Fernando de la Rúa están por encima de cualquier tipo de discrepancias". Después, se explayó de los males del gobierno de Carlos Menem y los logros del actual gobierno nacional.

La exclusión de referencia a la renuncia de Alvarez fue planteada en la reunión de Verani y las autoridades radicales, que se concretó por la mañana.

Todos coincidieron en evitar confrontaciones con el Frente Grande.


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Verani habló con la Alianza, pero no de la crisis