Vicente Battista: los secretos de la escritura
El escritor, que vendrá a Villa la Angostura y a Bariloche a dictar talleres, habló antes con “Río Negro”
LITERATURA
Considerado, y con sobrados méritos, uno de los máximos exponentes del género policial y de suspenso, el escritor Vicente Battista dará un Taller Intensivo de Narrativa y charlas sobre “La escena del crimen y un enigma a resolver: ¿por qué la narrativa policial mantiene su inquietante vigencia?” para analizar al género en el mundo y en Argentina.
En el primero de los casos, los encuentros serán mañana, pasado y el domingo en la Biblioteca Osvaldo Bayer de Villa la Angostura, organizados por el Grupo Literario “Alamberse!”. El segundo, en Bariloche el lunes 30, y desde las 18:30 en la Sala Chonek del Museo de la Patagonia, con entrada libre y gratuita.
Battista es el autor, entre otros, de “Ojos que no ven” , “Cuaderno del ausente, “La huella del crimen”, “El mundo de los otros”, “Gutiérrez, a secas” y “Sucesos Argentinos”, novela ganadora del Premio Planeta. También ha escrito teatro,“guiones cinematográficos; ensayos y diversas antologías de América y Europa. Vicente reside hoy en Buenos Aires y tiene una columna semanal, “Escritores y escrituras”, en el Suplemento Literario de la Agencia Nacional de Noticias Télam.
“Hace dos o tres años, no calculo bien las fechas, (fue en 2007) estuve enRoca coordinando un taller que organizó el Fondo Nacional de las Artes, intensivo de narrativa. Yo viajaba un mes al mes, recuerdo que tomaba el avión, bajaba en Neuquén y me venían a buscar con un coche para llevarme a Roca y allí me quedaba de jueves a domingo trabajando con un grupo de trece personas. Duró tres o cuatro meses. Después se editó la antología “Estación 13”. Asistió gente de Bariloche y Villa la Angostura, quedé en contacto con ella, y ahora el Grupo “Alamberse!” me invitó. Para la charla en Bariloche elegimos el tema de la literatura policial porque es algo que más menos conozco.
-Me gustó la frase “más menos conozco”…
-No, claro, tampoco hago alarde de grandes conocimientos porque nunca se sabe todo.
-La multiplicidad de medios digitales al alcance de la mano, ¿complica la construcción del relato literario, lo dificulta, lo fragmenta?
-Cada cual tiene su modo de enfrentarlo o de construirlo. En el caso mío, siempre escribí para un lector que vengo a ser yo. Pensando en aquella literatura o aquella forma o modo de encarar la narración, que a un posible lector, como yo, le interesaría. ¿Por qué digo esto? Porque me pasa cuando leo a otros autores que me atraen, dejando de lado el tema. Estoy hablando puramente de escritura…Cuando digo qué bien está planteando este texto, cómo me gusta, bueno, al escribir trato de que me agrade como cuando estoy leyendo a un autor ajeno. Eso me vuelve más crítico conmigo mismo y a exigirme más de lo que venía exigiéndome. Esencialmente, creo que escribir es corregir y entonces como no tengo la virtud de algunos escritores en la historia de la literatura, como (Félix) Lope de Vega, (Honoré de) Balzac mismo, que eran capaces de crear una novela en una semana o en quince días… Yo no puedo, me cuesta organizar la palabra y eso me hace más minucioso y exigente.
-¿Cuánto de usted, observándose a través del tiempo y las publicaciones, hay en su obra?
-Prácticamente todo. No quiero decir que lo que cuento sean cosas que me pasaron. Me tiene absolutamente sin cuidado, que sea verdadero o falso. Se dice que Homero era ciego y, por consiguiente, nada había visto de la famosa guerra de Troya. Estaba dentro de él. Lo que cada autor cuenta es lo que ha recibido, le han contado y lo va recreando a su modo y con sus palabras. Para ir a un ejemplo de literatura conocido en el mundo entero, la historia de Caperucita y el lobo que tomaron los Hermanos Grimm, venía de algún momento del imperio chino anterior de Cristo. Y se puede contar de mil maneras diferentes que dependen de cada relator. Pero, por supuesto, a la hora de narrarla, uno le va poniendo su propia experiencia, su forma de contar. Eso es la literatura.
-Usted habla del cuidado, de la consideración y el valor de la palabra. Y me lleva a la tendencia actual, masiva ya, que la devalúa. Cualquiera habla rápido, como le venga en gana, sobre cualquier tema.
-Con esto no quiero quedar como un señor mayor que reniega de todo lo que sea modernidad o de los elementos tecnológicos, porque no es cierto. Soy casi un pionero de la informática, escribo con computadora desde hace muchísimos años. Pero, eso no desmejora o desalienta lo otro que acaba de proponer.
Hay una actitud, un modo de escribir en los tuits o cómo diablos se llamen, y los facebooks, que obliga a quien redacta, a trabajar con un número determinado de caracteres. A la gente que los usa, le interesa comunicar. Pero, esa forma de periodismo sin siquiera corregir, hace que los periodistas que caen en ella, no cotejen la información. Ayer me reía mucho porque en un diario de Buenos Aires, una periodista encargada de la parte literaria hablaba del premio Nobel sudafricano que viene pronto a Argentina (John Maxwell Coetzee) y muy suelta de cuerpo dijo que había inaugurado la Feria del Libro 2013. Tuve ganas de replicarle porque, salvo que me haya equivocado, la inauguré yo! Nada tengo que ver con Coetzee…Ponen esa información y por el apuro o lo que sea, nadie se toma la tarea de cotejarla. Es una pavada, confundió, dijo cualquier cosa, pero esto lleva a otros ámbitos que aprovechan tal confusión para dar, deliberadamente, noticias que no son verdaderas. Todo eso conlleva el descuido en la escritura.Cierto. Hoy, para utilizar viejos términos periodísticos, interesa el título y el copete, como máximo.
Eduardo Rouillet
eduardorouillet@gmail.com