“Vienen del mundo entero”

NEUQUÉN (AN).- Nelly Botha (58) hace catorce años que atiende el local que está a pocos metros de la ermita. “Esto es las 24 horas, los 365 días del año. No hay feriados”, soltó entre risas.

“Yo nunca había creído en los santos, pero acá es creer o reventar. Tuve un problema familiar y a la noche me iba a la capilla y le pedía a él por mi familia, por mi nieto, por mi hijo. Yo le hablaba, él me escuchaba. Tenía una sociedad con otro señor y se terminó. Le pedí que si él me ayudaba, lo iba a servir, a atender, a limpiar. Y se me dio, dos años esperé. Un 21 de septiembre el dueño del local me llamó y me vine. Él me ayudó, mi paisano; yo le digo mi paisano a Ceferino”, contó.

En cuanto a las personas que pasan por el local, dijo Nelly: “Vienen del mundo entero”.


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