“Vientos de excepcional intensidad”

Una ráfaga lateral de 95 km/h descolgó el cable de la torre 11. Una de las prioridades del ente regulador es construir una estación meteorológica propia.

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Los rescatistas trasladaron a los heridos en camillas. Gentileza

ACCIDENTE EN CATEDRAL

En los últimos años la zona del cerro Catedral fue escenario de vientos muy intensos, que además se desencadenaron en forma repentina, ocasionando daños y trastornos en el centro invernal y en villa Catedral. La prueba más reciente ocurrió este viernes, cuando se desprendió la silla Cuádruple, y el ventarrón que al mediodía del lunes 3 de junio pasado arrancó varios carteles publicitarios en la base, voló una casilla completa y rompió vidrios de autos estacionados.

Según pudo reconstruir este diario, ante el aumento del viento se dispusieron los protocolos de seguridad habituales, que detienen los medios de elevación a medida que las ráfagas superan determinado nivel de viento. Cuando la Cuádruple estaba siendo detenida, una ráfaga lateral de unos 95 kilómetros horarios descolgó el cable de la torre 11 y tres sillas con pasajeros golpearon contra el piso. El vaivén que tuvo el cable ocasionó diferente lesiones y temor general en toda la silla.

Asistidos los heridos, la silla fue puesta nuevamente en marcha, a baja velocidad, para que las pasajeros puedan bajar, en la estación superior y algunos en la torre 11, donde las sillas estaban cerca del suelo. Esto normalmente no es posible con fuertes vientos y los rescatistas deben subir por las torres hasta el cable y deslizarse desde una silla a la otra, con arneses y sogas, y descolgar uno a uno a los pasajeros, que en general están muertos de frío y miedo.

Máximo Schneider, guía de alta montaña internacional y experto en rescates, quien integra la patrulla de CAPSA, recordó a “Río Negro” que los vientos más fuertes en montaña los experimento durante un rescate de personas desde la silla Cóndor III. “El viento fue letal”, dijo. Dijo que ayer las ráfagas fueron “sorpresivas y muy fuertes”.

Lucas Olivera, referente de seguridad y pistas del ente municipal EAMCEC, evaluó que las ráfagas de ayer fueron atípicas. Confirmó que una de las prioridades del ente que integra es la construcción de una estación meteorológica propia en la montaña, que permita obtener información y datos del clima, para evaluar el estado general de la montaña y poder predecir cambios climáticos repentinos.

Si el viento es muy fuerte, se deben parar los medios de elevación. Cuando hacerlo es una decisión profesional, que debe balancear la prestación del servicio de transporte y la seguridad de los pasajeros.

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