Violencia en crecimiento
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Miembros amputados, cadáveres cubiertos con las banderas del partido pro kurdo HDP. Las imágenes parecen de una guerra, pero son de las inmediaciones de la estación de trenes de Ankara, la capital de Turquía, país miembro de la OTAN. Desde hace casi tres meses no deja de agravarse la violencia en el país. El Partido Popular Democrático (HDP) se considera el objetivo del atentado que hasta el momento nadie ha reconocido. El HDP forma parte de las organizaciones que participaron en la convocatoria de la marcha “contra la guerra y la violenta y hostil política del AKP (el partido en el gobierno y el del presidente Recep Tayyip Erdogan)”. El HDP acusa a Erdogan y los conservadores islámicos del AKP de haber alimentado el conflicto con el proscrito Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que ha costado la vida a cientos de personas desde el colapso del alto el fuego en julio. El cálculo que hacen los críticos de Erdogan es que el presidente dirige el país hacia el caos para poder asegurar su poder, que corre peligro. (DPA)
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