Voces ideales



En la imaginación se pueden unir tatas cosas como se nos ocurran, se pueden armar equipos de fútbol, podemos imaginar películas donde seamos protagonistas. Se pueden mezclar tiempos, unir personajes del pasado, otros que ya no están, con algunos del presente.

Claro que tal vez en vida jamás se hubieran juntado.

Imaginaba en el terreno musical, que se podrían hacer tantas combinaciones como nos diera la imaginación, poner los músicos de uno en el grupo del otro y las mejores voces llevarlas a un mismo micrófono. En la realidad no existe y en muchos casos ya no será posible. Es sólo imaginación.

Todo esto se me ocurrió a partir de lo sucedido en la última edición de la Fiesta de la Manzana, en Roca, cuando en el escenario se juntaron Mercedes Sosa con El Chaqueño Palavecino. Impensado, pero fantástico, un dúo que jamás se había cruzado ante el micrófono y que dejó a una multitud con la boca abierta.

Se me ocurrió mezclar en mi mente imaginativa a Mario Alvarez Quiroga con Los Carabajal, pero sumados a Horacio Banegas, casi como un complemento mágico cantando La Estrella Azul.

Por otro lado a Tomás Campos, quien integró Los Cantores del Alba, cantando junto a su hijo, primera voz de Los Guaraníes, haciendo la mejor versión de Malagueña o en un viaje imaginario a Méjico para cantar “Llegó borracho el borracho”. Eso sí sería fantástico. Padre e hijo se juntaron para cantar varios temas en uno de los mejores trabajos de Los Guaraníes, de verdad un lujo.

Y en el terreno de las voces que mezclaría, lo dije alguna vez, el negro Ehizaguirre de Los Nocheros, con Daniel Altamirano, una de las voces solistas más trabajadas, con aportes de un Jairo que si tiene una enorme virtud, es cuidar los más mínimos detalles de lo que canta.

Mire que podemos cruzar cientos de voces, las hay con tonos diversos y podríamos hacer maravillas que jamás se hicieron. Los Cantores del Alba eran un grupo con identidad como tal, pero cada una de sus voces tenía personalidad, aunque no todos tenían un carácter único. De hecho, hay voces que en grupos folclóricos se reemplazan con facilidad, mientras hay otras que sería imposible hacerlo.

Carlos Brizuela, uno de los reemplazos de Los Cantores del Alba cuando falleció Javier Pantaleón, me contaba que había voces tan difíciles de igualar, que en determinados momentos se reemplazaban por dos. Y claro, cómo igualar los tonos que en los temas más complicados le imponía Tomás Campos. En Los Tucu Tucu, sus mismos integrantes admitían que el grupo sin una de sus voces originales sonaba completamente distinto, al punto de elegir no presentarse si alguna de sus voces no estaba en condiciones.

Una de las voces de Los Cuatro de Córdoba, la de Néstor Godoy, tiene un registro que pocos pueden alcanzar y bien se podría decir que es el alma de ese grupo, cómo imaginarlos sin él, como imaginar a Los Del Suquía sin su vos principal, casi que dejaron de ser Los Del Suquía. Los Nocheros sin Ehizaguirre dejarían de ser Los Nocheros, porque la voz de Jorge Rojas, si bien es de calidad, es reemplazable con registros más o menos parecidos.

En fin, sólo un ejercicio, un caprichoso ejercicio de voces imaginarias que podrían juntarse en un gran escenario, donde el folclore como género sea homenajeado por sus mejores exponentes.


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