Wisky: "Me quedé sin auto... sin teléfono"

El intendente de El Bolsón está muy cerca de la desesperación ante la falta de respuestas para darles a los vecinos de su ciudad desde el municipio que comanda. También vive una dura situación personal, ya que le cortaron el teléfono y no tiene auto. El proyecto de ordenanza que presentó para limitar la radicación en la ciudad generó una fuerte polémica en la región.



Sergio Wisky ya no tiene teléfono, se lo cortaron, y para hacerle una entrevista hay que llamarlo a su despacho de la municipalidad de El Bolsón. Tampoco tiene auto y se bajó el sueldo en 300 pesos, lo que le representa el pago del alquiler de su vivienda.

Al igual que otros intendentes de la región y el país, se ve sobrepasado por la realidad que vive El Bolsón.

Ante la falta de respuestas a la demanda social que tiene el municipio, el titular del Ejecutivo eligió un camino que le valió una lluvia de críticas: tratar de limitar la radicación de personas con la exigencia de contar con trabajo y vivienda asegurada por cinco años, antes de residir en la localidad.

En una entrevista con Radio Manantial de Roca, contó su pesar por la situación de la ciudad que dirige y el porqué de una idea que es por de más polémica.

-¿Lo noto muy desanimado intendente?

-Esto genera desánimo porque no le podemos encontrar la vuelta. Nosotros no podemos recibir más gente. A esto se suma que los vecinos de El Bolsón nos piden que bajemos las tasas porque no las pueden pagar. ¿Cómo mantengo yo a todos los comedores y toda la administración día a día, que tenemos en los municipios. Todos son debates de entelequia, porque todos hablan de libertades, pero en realidad las libertades no están. Porque si hay gente no puede comer y nosotros no se lo podemos dar, a mí se me produce un quiebre intelectual y a veces hasta emocional, porque digo: para las cosas concretas cómo hago. Estoy convencido de que soy argentino y convencido de la Constitución y no puedo hacerlo. ¿Cómo lo hago?

-¿Podemos calificar la iniciativa del Ejecutivo como una salida desesperada más que una cuestión viable?

-Yo sé que no va a ser viable, yo no soy una persona irracional. Tal vez, y en esto reconozco el error, los términos son rayanos al fascismo. Nuestra intención, y en los fundamentos está, es el problema que tenemos hoy. Uno lee las tarifarias y las cartas urbanas y en realidad dicen lo mismo de otra manera. En algunos lugares son más caras las tasas para que sea un barrio residencial y esté orientado a un barrio residencial, y obligan a construir de una manera determinada.

-Pero en todo caso le está dando la oportunidad a la gente que elija.

-Exactamente, pero eligen en función del mercado y termina mandando el mercado. Porque el que tiene posibilidades económicas se va a vivir a un barrio con todas las instalaciones y el que no tiene posibilidades económicas hoy no tiene ni cloacas ni agua, ni luz.

-¿Y usted si no entrara más gente le podría dar cloacas, luz y agua?

-El problema es que esto se va deteriorando cada vez más. Tenemos un muro de realidad. Este muro es que se ven superadas las instituciones y se ve superada la misma organización social.

Yo sé que además con una ordenanza no vamos a regular nada. Lo que yo deseo y aspiramos de nuestro municipio es que la gente que hoy está acá demandándonos, le podamos dar aunque sea un "hoy", y si pudiéramos darle un mañana sería casi ya utópico. Esta es la realidad concreta actual.

- Es la situación que viven muchos municipios.

-Y yo ¿qué tengo que hacer hoy?: achicar el Estado, el gasto operativo, tengo que bajarme mi sueldo.

-¿Se bajó el sueldo, finalmente, intendente?

-Mi sueldo lo bajé en 300 pesos, eso a mí me alcanza para pagar mi alquiler, lo que me va a complicar internamente. Yo ganaba más como médico; trabajando público y privado se me está complicando.

Yo me quedé sin auto, no me pudieron llamar a mi casa porque me cortaron el teléfono. Esta es la realidad que yo vivo, yo no estoy alejado de la gente que está al lado del río.

Tal vez esté un poco mejor porque tengo agua potable y cloacas y puedo estar comiendo todos los días, pero creo que la realidad de El Bolsón es la realidad que tienen muchos pueblos. Y tenemos un pensamiento único: pensamos que el único que puede arreglar esto es el mercado, y yo creo que no es así.


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