¿Y ahora, Boca?

El DT Falcioni fue el centro del enojo de los hinchas.

Redacción

Por Redacción





DEPORTES

Boca acaba de cerrar una semana inesperada. Porque Boca, que siente como ningún otro club que la Copa Libertadores es su torneo más preciado, no imaginaba estos días que pasaron sin ese trofeo que no pudo ganar hace diez días en San Pablo.

Y menos imaginaba que tampoco contaría ya, acaso para siempre, con Juan Román Riquelme, su último gran ídolo.

De la pretenciosa triple corona apenas queda en pie la chance de ser campeón de la Copa Argentina cuando juegue con Racing la final el ocho de agosto. Se suponía que serían días de celebraciones, pero no. Con las manos vacías y el alma huérfana de fútbol, Boca vive días de angustia e incertidumbre.

Ya no estará Juan Román Riquelme. Tampoco Darío Cvitanich, Facundo Roncaglia, Gastón Sauro y Enzo Ruiz. Es casi seguro que Cristian Chávez, Pablo Mouche y Lucas Viatri se vayan.

La primera semana pos-Riquelme comenzó con un banderazo de cinco mil personas para que vuelva Román, pero Román no iba a dar un paso atrás de los tantos dados hacia adelante desde que anunció su despedida el jueves de la semana pasada en la puerta del vestuario visitante del Pacaembú.

Ese mismo lunes, Marcelo Delgado, ex delantero de Boca e íntimo amigo de Riquelme instaba a que “investiguen el vestuario de Boca, allí pasan cosas raras”. Si ese vestuario que el Chelo pide investigar dijera toda la verdad muchas cosas de los últimos tiempos de Boca se entenderían.

Al otro día del banderazo, ese método tan poco eficaz para lo que sea, el representante de Riquelme, Daniel Bolotnicoff, y dirigentes de Boca entre los que no estuvo el presidente Daniel Angelici, se reunieron para cerrar oficialmente el ¿último? capítulo de Román en Boca. ¿Seguirá jugando Román? Brasil parece ser su destino, pero no será el Flamengo, que ayer anunció que ya no le interesa contratarlo.

Ahora, Julio Falcioni ya no tiene entre sus jugadores a ese jugador que siempre incomodó sus planes tácticos. Ahora, el entrenador tiene vía libre para su árido 4-4-2.

Pero la ida de Riquelme enojó a gran parte de la afición boquense, que lo culpa directamente de la decisión tomada por el ídolo.

Sabe el DT que su permanencia en el cargo se plebiscitará partido a partido y que el nombre de Diego Maradona para sucederlo comienza a rondar por La Bombonera, instalado por el propio vice del club de La Ribera, Juan Carlos Crespi.

Pero también sabe el entrenador de Boca que no hay enojo en el mundo del fútbol que los buenos resultados no hagan olvidar. Del éxito absoluto dependerá Falcioni. Entonces, a su juego lo llamaron.

Sin Riquelme, Julio Falcioni tiene vía libre para aplicar su 4-4-2 sin restricciones.


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