“¡Y ahora me vienen con Lanata!”



ESCENARIO

carlos torrengo

A metros de distancia. Ella, con un grupo de sus espadas más leales –no más de un centenar– que en la avenida Belgrano llevaban horas desgañitándose con crujiente consigna: “¡Aguante, Cristina, aguante!”… Él, en cambio, irrumpió en el escenario sin reclamo de apoyo. Llegó apremiado por retos de su salud que le vienen de lejos. Y que maneja con el placer de sentir que los lleva a un extremo y los trae de vuelta. Así, a metros, no más de un piso en todo caso, descansaban al cierre de esta edición la presidenta Cristina y su crudo crítico Jorge Lanata. –¿Cómo que lo internan aquí?... ¿Cómo? ¡Hasta aquí! –reaccionaba entre azorado y despreciativo un militante de “La Cámpora” en la pizzería La Continental de Entre Ríos y Belgrano. A metros de esa esquina, en la que ocupa un supermercado Disco, la reacción de la paraguaya Eva Isasi, era similar. –Me pasé la noche rezando por Cristina. Fui la que pegué el cartel de “¡Avanti Morocha!” ayer, muy temprano, en una columna. Ahora vengo a comprar 100 de salame y queso… ¡y me vienen con Lanata! –Bueno, la salud de uno y otro –le dice este diario, pero Eva no se resigna. –¡Ah, no… que nadie se confunda! Yo le rezó a mi virgencita de Caacupé por ella, no por él –comenta mientras manotea un Cachafaz de dulce de leche con destino incierto en materia de pasar por caja… En otra de las esquinas de Entre Ríos y Belgrano, un restaurante cuyo nombre remite a una fiera batalla de la Guerra Civil Española, El Ebro, inmortalizada en una copla militante preñada de emoción y entrega... “Si me tiran el puente y también la pasarela, me verás cruzar el Ebro en un barquito de vela”, ahí un mozo se reconforta: –Y bueno, hermano, cada vez que internan famosos en Favaloro... ¿qué querés que te diga?... A nosotros nos va bien. ¡Sabés la diferencia que hacemos! –comenta. Y aclara: –¡No, lo mejor para todos ellos, por favor!... ¡No, no pienses mal!... ¡Lo mejor de lo mejor, por favor!... ¡Que duren, que duren! La noche cae sobre Buenos Aires. Cristina Kirchner y Jorge Lanata descansan. El entrevero se toma unos días. No más que unos días.


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