¿Y la obesidad?



Hace tiempo que los científicos han descubierto que la obesidad está vinculada con condiciones potencialmente inflamatorias, como la diabetes y la enfermedad cardíaca, aunque un estudio reciente demostró que los tejidos grasos producen hormonas que parecen compensar esa inflamación. Pero al haber componentes significativamente antiinflamatorios en los tejidos grasos, los científicos ahora ven la posibilidad de potenciar su accionar para proteger a las personas obesas de los procesos inflamatorios peligrosos que culminan, por ejemplo, en ataques cardíacos o derrames cerebrales. Esto es precisamente lo que los investigadores estadounidenses pudieron observar en los ratones con los que experimentaron. Según parece, no todas las grasas son malas. La llamada ”dieta mediterránea”, que se destaca por sus grandes beneficios para la salud, incluye aceite de oliva, salmón, atún, sardinas, y truchas, que contienen importantes cantidades de ácidos grasos omega-3 y omega-6, y también vegetales fuentes de grasa, como las semillas de lino.


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