Ya no quedan jóvenes en las chacras del Idevi



Sólo viven allí los mayores de 60 años, porque los hijos emigran.

VIEDMA (AV).- Las chacras del Idevi, cada vez menos productivas, están quedando a cargo sólo de los mayores de 60 años. El trabajo de la tierra ya no es rentable y los hijos de los productores buscan otras alternativas.

Un trabajo elaborado por técnicos y analizado por la multisectorial de Viedma convocada por la Vicaría de la Fraternidad detalló un cuadro socio-cultural difícil pero también formuló una posibilidad de solución que requiere un cambio de actitud.

Planteó la necesidad de mantener el nivel productivo de la colonia y evitar el desarraigo de productores a la ciudad, así como la entrega de subsidios para los que se encuentran en una situación social crítica y para la compra de insumos en el caso de los que se encuentran produciendo para afrontar la próxima campaña. Sostuvo que la solución de esos problemas coyunturales permitirá actuar sobre los problemas estructurales para los que se propuso la realización de un diagnóstico para definir el perfil socio-productivo actual, la clasificación de los factores que dificultan el desarrollo y la planificación estratégica de los procesos de innovación y cambio para la puesta en marcha de un programa integral que defina proyectos concretos.

Ese estudio detalló que en las chacras del Valle Inferior crece la aparición de familias con necesidades básicas insatisfechas que hoy alcanza a un 20% de esa población rural. A ello se suma un bajo desarrollo del asociativismo y un predominio de la cultura individualista, descreimiento de las instituciones, falta de valoración de lo rural, de optimismo y esperanza, de integración entre el área urbana y rural pero también una revalorización del trabajo de alianzas entre el sector privado y el público que puede canalizarse a través de la Agencia Microregional de Desarrollo y el Ente de Reactivación del Parque Industrial de Viedma.

Añadió que en el Idevi existe un alto porcentaje de tierras sin producción, así como una sensible desminución de la cantidad de hectáreas con cultivos hortícolas, pérdida de fertilidad de las tierras, reducción importante de los precios de los productos, pasaje de tierras ganaderas y con alfalfa a la horticultura sin reposición de pasturas, falta de incorporación tecnológica al sector hortícola y desaparición de los programas de extensión.

A todo esto se suma la inexistencia de un desarrollo de canales de comercialización de la producción, bajo nivel de organización comercial asociativa y pérdida de capacidad competitiva con otras zonas productoras por cuestiones de calidad. En el aspecto financiero los productores se enfrentan a la inexistencia de créditos a tasas acordes con la evolución de la actividad, un desfinanciamiento creciente producto de pérdidas importantes durante los dos últimos años, la desaparición del Estado como ente financiero y deudas con el Idevi y el consorcio de riego, refinanciadas a 12 años. Como alternativas posibles este estudio marcó la necesidad de solucionar los problemas coyunturales tanto como comenzar a actuar sobre los estructurales para una salida equitativa sustentable y solidaria en el mediano plazo.

Respecto de los aportes para la coyuntura planteó igual tratamiento para el productor frutícola viedmense que el del Alto Valle, mientras que para los restantes sostuvo la necesidad de diferenciar situaciones socioeconómicas de los colonos para asignar los recursos. Un relevamiento realizado por Acción Social en el 2000 y el censo productivo de este año han permitido establecer grupos de productores con inseguridad alimentaria y empobrecidos.


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