Un comedor hermoso en el límite entre Suiza e Italia

Un pequeño patio secreto entre callecitas centenarias de Ascona ofrece buena comida a precios acordes. La dinámica del lugar y su identidad lo hacen muy atractivo.

08 jun 2018 - 10:26

En Ascona, ciudad de la Suiza italiana es un sábado soleado. En la mayor parte de la región de Ticino está soleado y se habla italiano. Los Alpes contrastan con el cielo azul y todo es una pintura alucinante como un fotograma de la Dolce Vita.

Los grottos son sitios donde se puede comer comida casera, rica y barata. Fui hace un par de días por primera vez, hoy es la cuarta pero de mediodía, con luz solar y todo eso . Anoche, en la tercera, junto con los amigos Leo y Mauri tuvimos el agrado de cantarle el feliz cumpleaños a Serena. Serena es la hija de Mauro, el dueño, Serena cumple 26 años. El Grotto Baldoria también. Serena nació con el Grotto Baldoria, el Grotto Baldoria nació con Serena.

Mauro es un personaje interesante de observar con su jean gastado, camisa blanca y delantal de panadero, también blanco. Va con una máquina de sumar con rollo sacando la cuenta, alcanzando la fuente de la pasta y cobrando. Va callado y serio, se parece a Clint Eastwood pero más sabio.

Abre durante 6 meses al año. Y se come el mismo menú siempre. Ensalada de tomate, lechuga belga (que es más oscura y repollada) y una vinagreta. A veces viene acompañada de lomitos de atún, fresco, never lata. Luego pan de campo de masa madre y salames, bondiolas, pastas; de noche seca con tuco, de día rellenas y caseras, luego quesos diferentes, en la noche polenta con estofado, y los típicos destilados y licores de la región. Nocino, grappa y limoncello, un nespresso y una torta símil pasta frola. A veces el menú diurno incluye risotto.

La polenta , los quesos, el arroz, los vinos y los embutidos son de productores de la zona. Es una de las claves. La cadena de productores, la apertura de mercados en los pueblos.

Lo particular del Grotto Baldoria es la forma de servir, todo es una fuente grande que pasa de mesa en mesa con ritmo de comedor popular. Las tablas de queso una vez que te cortaste y picoteaste te la sacan para acercarlas a los que van llegando después. Todo sucede entre construcciones de más de 500 años, patios y callecitas alegremente hermosas y un sol seteado para que la burbuja se mantenga muy arriba.

En el grotto trabajan hijas, hijos, tías, primas, empleados. Un busto de Voltaire asoma desde una de las paredes y ninguna silla y ninguna mesa se parecen entre ellas. Las arañas y lámparas son increíbles y muchos chirimbolos cuelgan de todos lados.

Un comedor hermoso en el límite entre Suiza e Italia
Los turistas que buscan precio con calidad son los seguros clientes del grotto durante los seis meses de temporada.

El patio se llena de turistas que caen en el grotto en manadas. Ascona es caro, sobre todo para comer, Baldoria agarra todo ese remanente de turistas que buscan precio calidad.

El corazón del restaurante es una película de Fellini y el menú contundente. Hay cervezas, pero lo más rico es tomar vino, en su mayoría merlot y Blancos de Merlot de la zona del Ticino. El merlot es la cepa del lugar.

Los grottos son comedores populares, con fórmulas simples. Quizá si los mercados y los productores fueran parte de la cadena cultural, económica y alimentaria de la zona se podría disfrutar de lugares como estos.

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