Hacer falafel en casa

Una comida vegetariana y milenaria. Plato común y muy consumido en las calles de New York. Fácil de hacer y delicioso.

09 ene 2019 - 12:37

El falafel es una croqueta de garbanzos. Un bocado que tiene muchos años de historia.

El único restaurante que lo hacía en kilómetros a la redonda del Alto Valle acaba de sacarlo de la carta porque salía muy poco. La gente no come lo que no conoce, la gente le teme a lo que no conoce. Básicamente es así. Sino las pizzerías tradicionales de la ciudad no estarían tan abarrotadas de gente los fines de semana, ya que nadie quiere develar el misterio de una muzzarella con gaseosa o cerveza. Porque en definitiva no hay misterio.

Pero ese es otro cantar. El falafel es cosa seria y rica. Y se puede hacer en casa al nivel del que se come en la calle en New York, Turquía o en diferentes restaurantes de Buenos Aires.

Es una comida milenaria. La Biblia la nombra, los vientos de oriente la llevan en su ADN.

Es sencillo, y súper sano. Su origen se lo tironean entre Egipto y la India.

El mundo veggie lo tiene como uno de sus latiguillos, es un plato para incorporar a la cocina hogareña, sobre todo por que tiene algunos componentes en su presentación final.

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Ingredientes listos para la preparación.

Podés plantearlo de dos maneras. Las bolitas de falafel y algún alioli o crema picante o podés servirlo en pan pita, con tahini, hummus y algunas ensaladas o pickles.

La receta es la siguiente:

Falafel para 20 unidades

- 120 g de garbanzos hidratados (12 horas en heladera y escurridos)

- 25 g de harina de garbanzo

- 1 diente de ajo

- ½ cebolla morada

- 1 puñado de hojas de perejil

- 1 puñado de espinaca

- 3 ramitas de cilantro

- ½ cucharadita de comino

- ½ cucharadita de coriandro

- 1 cucharada de sésamo

- 1 cucharada de aceite de oliva

- 2 cucharaditas de sal

- aceite para freír c/n

- aioli o aderezo de tahini

- harisa o sriracha, a gusto

- 2-3 limas

Procesar los garbanzos escurridos y crudos con mixer junto a la harina de garbanzos, la media cebolla y el ajo. La idea es lograr una pasta con textura similar a la del trigo burgol. Agregamos el cilantro, perejil, espinaca, comino, coriandro, sésamo y el aceite de oliva. Procesar diez segundos más.

Con las manos en la masa formamos bolitas y refrigeramos unos minutos.

Cubrimos ⅓ de una cacerola o sartén profunda mediana con aceite para freír y calentar alcanzando los 160 grados aproximadamente.

Sacamos el falafel de la heladera y probamos el aceite con un pequeño trozo de falafel. Si enseguida que sumergimos (un segundo) comienza a burbujear en la superficie, el aceite está listo.

Hay que freírlos en tandas de 3 o 4 cuidando las temperatura del aceite (esto es clave), hasta que se doren y luego servimos inmediatamente con las limas cortadas y aderezos a gusto (alioli, tahine, etc).

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