El bar-restó que te transporta al Buenos Aires de principios del s.XX

Cumple 110 años el Brighton, un local en apariencia detenido en el tiempo pero vigente en el microcentro porteño. Turistas y jóvenes lo aprecian igual que sus clientes tradicionales.

28 jun 2018 - 08:14

Muebles de madera maciza, cristalería suntuosa, luminaria de época y un piano negro de cola son parte del inventario de The New Brighton, el bar-restaurante nacido como sastrería en 1908 donde fueron atendidos desde ex presidentes hasta los reyes de España. El local permanece detenido en el tiempo y ajeno a las corridas del microcentro porteño.

A pocos metros de los bancos, los negocios de ropa, las oficinas y la marea de peatones que caminan por la calle Florida; embutido en el hall de un edificio de época, detrás de una puerta de doble hoja de madera, bronce y vidrio está The New Brighton, una fracción del pasado anclado en Sarmiento 645.

“La primera vez que entré me impactó tanto que me asusté”, dice Graciela Ziegler, encargada del salón desde 2007.

“Hace 11 años que trabajo acá y la expresión de cada persona que entra es de asombro porque ya no quedan lugares como este”, explicó.

En efecto, por los muebles de roble macizo, la estantería y luminaria de época, la boiserie, los biselados y la gran vidriera en la fachada no es difícil imaginar que hace 110 años -cuando Sarmiento se llamaba Cuyo- el local era una de las sastrerías más exclusivas de la Ciudad -The Brighton-, por donde los clientes caminaban luciendo sombreros y trajes.

El bar-restó que te transporta al Buenos Aires de principios del s.XX
Ventanas con cristales emplomados, boiserie y mobiliario de roble macizo retrotraen de inmediato a principios de siglo XX.

Fue después, entre 1978 y 2002, que mutó en Clark’s, el restaurante que irrumpió en el circuito gastronómico porteño con su majestuosa barra de cedro con columnas rematadas por capiteles corintios de bronce ornamentados por tres plumas de avestruz talladas, obsequio del Príncipe de Gales.

“En 1925 Eduardo de Windsor visitó el local y como reconocimiento por el excelente servicio de sastrería le regaló al dueño de la boutique dos esculturas que representan el emblema de Gales”, dice Graciela con un dejo de orgullo mientras detrás suyo pasan dos empleados de un frigorífico cargando corderos.

Después de estar cerrado cinco años, en 2007, el empresario español Fermín González decidió recuperar The Brighton continuando la raíz gastronómica inaugurada por Clark’s.

Aldo Echarri tiene 70 años y el orgullo de ser “el último barman de la vieja escuela de coctelería”. Comenzó su carrera en La Biela, después trabajó los 25 años que duró Clark’s y luego fue convocado para The New Brighton.

“En Clark’s la gente se vestía con traje, venía a almorzar y después de las 6 de la tarde las barras se llenaban hasta las dos de la mañana, y como se podía fumar adentro esto era una niebla tremenda”, recordó Echarri.

Entre los comensales célebres que pasaron por Clark’s aparecen los reyes de España en la década del ‘80, el secretario de Estado norteamericano Henry Kissinger -quien le habría halagado su modo de preparar el Negroni- y embajadores de muchos países.

“La señora (Amalia) Fortabat venía a almorzar y pedía margarita. Un día me llamó y me dijo: ‘Barman, ¿cómo lo prepara? En ningún lugar del mundo lo puedo tomar como lo hace usted?’”, dijo Echarri quien está escribiendo un libro sobre la vieja escuela de coctelería.

El bar-restó que te transporta al Buenos Aires de principios del s.XX
La lustrosa barra de cedro y los ornamentos de bronce asombran a los turistas que lo visitan por primera vez.
“Por acá pasaron todos los presidentes de la Argentina. El lugar abrió en plena dictadura y, menos (el dictador) Jorge Rafael Videla, vinieron todos. Y también recuerdo una larga reunión entre (el ex presidente) Carlos Saúl Menem y (el dictador chileno) Augusto Pinochet en una mesa privada de la planta baja”.

A mediados de 2018, un siglo después de su construcción, The New Brighton permanece como un oasis de esplendor de la belle époque en medio de la mayor concentración de edificios administrativos y de oficinas de la ciudad.

“Los mediodías hay más almuerzos de negocios, vienen de las compañías de seguros, de los bancos, pero a la noche son turistas o gente que viene a tomar un trago”, cuenta Graciela sobre el público del lugar que hoy está empotrado entre un local de Pago Fácil y una dependencia de PAMI.

Respecto a la carta, detalla que “conserva el estilo de la cocina internacional de Clark’s” e, incluso, platos elaborados que permanecen desde aquella época: el Lomo Brighton o la Trucha Brighton eran platos típicos del restaurant, igual que los champignones rellenos o el caracú con salsa bordalesa.

Echarri, sin embargo, destaca la presencia del público joven que se acerca hasta el microcentro para probar sus clásicos: “A tomar tragos con almíbar vas a Palermo Soho, pero acá vas a probar el mejor Old Fashion, Negroni, Manhattan o Pisco Sour”.

Agencias

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