Hacé la prueba: incorporá cada vez más alimentos crudos a tu dieta

Cocinar los alimentos, sin duda les da ese sabor, aroma y calor que satisfacen. Pero siempre es bueno conocer la historia completa, para decidir desde el conocimiento. Porque decidir sabiendo, nos hace más libres. ¿Qué más hacemos cuando cocinamos los alimentos?

30 jul 2018 - 08:10

Por Estefanía Fachinetti,

socia fundadora de ONG Mi Comida Me Sana

ALGO QUE HAY QUE SABER A LA HORA DE COMER

Un alimento se puede consumir de forma que nos aporte toda su vitalidad e incluso intervenirlo para que nos aporte aún más vitalidad (deshidratación, activación, germinación, fermentación). O, todo lo contrario: podemos consumir el mismo alimento, pero de formas en las que nos aporte menor vitalidad de la que tiene, e incluso intervenirlo para que no solo no nos aporte vida, sino que nos extraiga nuestra propia energía vital para poder asimilarlo (productos refinados). Siempre se puede elegir.

En este último caso se encuentra la cocción del alimento. Es decir, dentro de todas las formas que se puede consumir un alimento, la cocción representa una de las que genera la desvitalización de los mismos y en la que el cuerpo tiene que hacer un esfuerzo en digerirlos, ocupando de su propia energía para esto. Por eso es que son desvitalizantes para el organismo. En este punto, frente a una información que aparenta ser desalentadora, es importante recordar que la sabiduría siempre nos hace más libres.

Hacé la prueba: incorporá cada vez más alimentos crudos a tu dieta

COCINAR DESVITALIZA EL ALIMENTO

Este efecto al cocinar se desencadena como consecuencia de que, al entregar energía calórica a los alimentos por encima de los 46ºC, debido al extremo calor, se desnaturalizan sus cadenas proteicas naturales. Esto complica su digestión en nuestro organismo, ya que se destruyen las enzimas que facilitan la digestión y asimilación, se destruyen las vitaminas sensibles al calor, los minerales se deforman y cambian su forma orgánica a inorgánica y, en general, se deforman todas las moléculas originales. Así, su asimilación se torna más difícil, ya que el cuerpo no reconoce estas nuevas formas productos del calor.

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CONSECUENCIAS...

Los alimentos cocidos dejan de aportar la mayoría de sus bondades originales. Esto a su vez tiene un posible efecto desencadenante y es una malnutrición, que conlleva a su vez a mayores ansias por seguir comiendo. El origen de este efecto es que, el organismo, al no haber recibido la suficiente cantidad de nutrientes con la ingesta de comida, hace que el cerebro envíe la orden nuevamente de comer, porque necesita los nutrientes que no recibió con dicha comida ingerida. Pero esto no es más que, sobre todo, minerales y vitaminas que no se han logrado ingerir ni asimilar.

Entonces, como muchas de sus propiedades se destruyen cuando se cocinan los alimentos, no sólo se consume tiempo y energía al tener que prepararlos durante la cocción y posteriormente en el orden y limpieza que implica todo el proceso realizado, sino que también el cuerpo consume tiempo y energía para, primero, hacer su mejor trabajo posible en digerir y luego, para reponerse.

En resumen, algunos efectos de cocinar son:

-Pérdida de vitaminas y minerales en el alimento

-Pérdida de esencias aromáticas del alimento

-Pérdida de actividad enzimática

-Difícil digestión para el cuerpo

-Consumo de energía vital del cuerpo

-Produce sueño postprandial

-Inflama mucosas y genera mucosidad

-Aumenta bacterias putrefactivas en colon.

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NI BUENO, NI MALO, TODO ES RELATIVO

Sin embargo, comparando los efectos en el cuerpo, los alimentos cocidos son menos dañinos que los “alimentos” refinados, conservados con sustancias químicas como colorantes o saborizantes, procesados y desnaturalizados -enlatados, gaseosas, frituras, lácteos, prácticamente todo lo que encontramos industrializado, que haya sido adulterados de su origen natural. Estos últimos, además de ocasionar las consecuencias explicadas para los alimentos cocidos, a su vez nos hacen daño a la salud.

Por eso, antes que consumir alimentos refinados y totalmente desnaturalizados, si tuviéramos que comparar, sería preferible consumir alimentos cocidos pero naturales, que aún no están tan alterados y desvitalizados.

Cuánto menos modificado esté el alimento, justamente más va a lograr ser esto, un alimento. Y no, solo una comida que complace a los sentidos. Cuanto más unido permanezca a la tierra, al agua, aire y fuego, el entorno real y natural que lo hizo ser el alimento natural que es, más armonioso será.

¡Hacé la prueba! Incorpora cada vez más alimentos vivos, o sea crudos, y sentilo por tu cuenta.

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