River en San Martín: así fue el segundo día de pretemporada
*enviado especial
Cada día de River en la región constituye un hecho por si mismo. La presencia del Millo genera que siempre pase algo digno de ser contado. Además de la importancia que tiene la pretemporada para cualquier equipo, el hecho de realizarla en un lugar como este, situado entre San Martín y Junín de los Andes, le da un tinte completamente distinto.
En la ruta 40, misma escena que el viernes: mucho público esperando aunque sea un saludo de los jugadores. Por la mañana, plantel y cuerpo técnico cruzaron desde el hotel al campo de entrenamientos corriendo. Por la tarde, el traslado fue en colectivo. Una vez en El Desafío Mountain Resort, el micro recorrió un camino de casi un kilómetro que terminó en las canchas de polo, acondicionadas especialmente para ser la zona de entrenamiento. Hasta las redes de los arcos son rojas y blancas.

Ningún detalle está librado al azar. De hecho los trabajos en el predio comenzaron con varios días de anticipación. La elección del punto geográfico para esta temporada está lejos de ser casual.
Un fuerte operativo de seguridad, que incluye participación de fuerzas públicas y privadas, controla para que nada raro ocurra.
Con los árboles y las montañas de fondo, el plantel de Marcelo Gallardo comenzó a tomar contacto con la pelota en las dos prácticas que ayer realizó en ‘‘El Desafío’’.
La preparación de cara a un año con muchos frentes abiertos es fundamental y el manejo de la pelota no está separado de la condición física. Toque, movilidad, recepción, cambio de ritmo. Todo en espacios reducidos para ir afinando la máquina con la que recorrerá kilómetros de Superliga, Copa Argentina y Libertadores.
El entrenamiento matutino fue cerrado y en el segundo, por la tarde, se abrió el ingreso a la prensa, aunque sin posibilidad de contacto con los futbolistas, algo que recién ocurriría mañana.
De lo que se pudo ver, el comienzo de la práctica de la tarde fue pasadas las 19 y tuvo un trabajo intenso para los arqueros. Por un lado, Franco Armani, Germán Lux, Enrique Bologna y el cipoleño Ezequiel Centurión realizaron ejercicios de reacción moviéndose de un lado a otro con el entrenador de arqueros.
A lo lejos se escucharon las indicaciones de Marcelo Gallardo para que sus jugadores no aflojen la intensidad y encaren cada ejercicio con una seriedad que luego les permita ver resultados positivos durante el año.
Matías Biscay y Hernán Buján, los ayudantes del Muñeco, se repartieron los distintos grupos. Entre conos y otros elementos de entrenamiento, los tres grupos de futbolistas se movieron con la facilidad que el deportista profesional expone en cada ensayo.
Luego de las 20, el grupo se unificó entre guardametas y jugadores de campo. Los equipos se armaron en forma indiscriminada a dos canchas reducidas ubicadas a lo lejos. La idea fue la misma: encontrar al compañero y asociarse.

Además de lo futbolístico, estos viajes sirven para consolidar las piezas. Este grupo humano que terminó de formarse a comienzos de 2018 ha sufrido pocas bajas en los últimos dos años y se conocen de memoria. Los jugadores saben lo que pretende el DT y la respuesta va en consecuencia. Un viejo axioma del deporte dice que ‘‘se entrena como se juega’’ y River lo está plasmando entre las montañas neuquinas.
Para los hinchas, la imagen de sus ídolos en estas tierras es inigualable y así lo hacen saber. Hasta el viernes 10 inclusive, esta panorámica se repetirá para deleite de los riverplatenses.
Este domingo habrá otra doble jornada de entrenamientos, pero sin presencia de la prensa.
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